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La “Nieve” de Leo Lobos llega a la XXXIII Feria Internacional del Libro de Santiago de Chile

Para que conozcamos un poquito más de cerca al poeta y al artista plástico Leo Lobos, colaborador de este blog, me gustaría que hiciésemos un breve paseo por su obra poética, aprovechando que justamente hoy 31 de octubre a las 18.00 horas presentará en el marco de la XXXIII Feria Internacional del Libro de Santiago de Chile su último libro: Nieve.

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1. ¿Cómo empezó a sentirse llamado por las letras y los pinceles Leo Lobos?

Desde muy niño he sido un lector perseverante, y desde la lectura a la escritura todo ha ido de manera natural, como del dibujo a la pintura, como de la palabra hablada a la escrita, desde el castellano a un idioma extranjero y desde ahí nuevamente a mi propia lengua.

2. ¿Qué relación guardan palabras y trazos, desde la perspectiva de un poeta y artista plástico como tú?

La poesía es un desafío. Creo fundamental la vida que ilumina la palabra y la palabra que logra a la vez iluminar la vida a través de la poesía, y en la misma medida la pintura, el dibujo, la fotografía, el vídeo y cualquier otro medio de expresión creativa. El arte es una fuerza que se exterioriza capaz de cambiar la vida, un medio para dar intensidad a la vida, un medio para dar visibilidad a lo inexpresable en palabras.

3. La inspiración, como decía Picasso, debe encontrar al artista trabajando. Me pregunto cómo vive la llegada de la musa Leo Lobos. ¿Cuánto tiempo dedicas al trabajo diario, a crear?

Dedico mucho de su tiempo y todo el tiempo interior.

4. Hablemos sobre procesos creativos: el de la pintura y el de la poesía. ¿Qué similitudes guardan? ¿Qué especificidades tienen cada uno?

No sé muy bien de donde viene mis ideas en la pintura, yo solo me presentó al trabajo y sigo mis órdenes. La poesía tiene otros tiempos y motivaciones, me inspiran lecturas, los caminos, los viajes, la vida. Y corrijo, leo, releo, escribo, reescribo hasta el último minuto. Un cuadro también, un cuadro nunca termina.

5. Me gustaría que nos confesases cuál es su ritual para crear, que compartas con nosotros cuáles consideras que son los ingredientes esenciales, los que te han acompañado a lo largo de tu carrera.

Trabajo dedicado, paciencia, disciplina, acción, movimiento, continuidad, insistencia, inspiración, calculo, amor propio y amor por los demás. Modifico, corrijo y trabajo en las palabras como un artesano fecundo.

6. Por último, ¿qué supone en tu trayectoria NIEVE? ¿De dónde surgió la idea?

El libro es una voz viviente. Es una inteligencia que nos habla y que escuchamos por eso su título debe ser y estar a esa altura. Nieve es un homenaje a unos jóvenes muertos en Chile en una tormenta humana y terrenal, fue una motivación, una urgencia que debía salir de mí y salió por fin.

7. Háblanos un poco de los artistas que hoy te acompañan en la  XXXIII Feria Internacional del Libro de Santiago de Chile: el poeta Francisco Véjar y el artista plástico Roberto Hoppmann, los encargados de presentar tu libro.

Francisco Véjar es un poeta de mi generación, amigo y creador a quién admiro mucho, es un honor tenerle en esta presentación pues es el cierre e inicio de un nuevo ciclo de creación y relaciones culturales. Don Roberto Hoppmann es un artista renacentista del Siglo XXI: es médico, actor, escultor, pintor, escritor una personalidad a quien admiro, respeto y por quién tengo mucho aprecio. Es decir estaré flanqueado por dos entrañables cercanos amigos, a quienes además respeto y eso es correspondido también, que mejor. FELIZ

En este blog seguiremos publicando equilibrios de arte poética de Leo Lobos. El próximo equilibrio estará dedicado a la figura del controvertido Roberto Piva.

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La aventura de leer: la capacidad de inquirir y de desvelar enigmas

Hoy sube al trapecio el pensamiento creativo de Andrés Calero, un maestro y psicólogo que apuesta firmemente por mejorar la comprensión lectora en la escuela.

Autor de varios libros sobre este ámbito del aprendizaje, Andrés Calero ha formulado aportaciones teórico-prácticas sobre la enseñanza-aprendizaje de estrategias de comprensión lectora desde la perspectiva metacognitiva, con alumnado de Educación Primaria y Secundaria Obligatoria.

Os invitamos a leer este artículo sobre la aventura de leer que ha desarrollado como si de una doble pirueta se tratase. ¡Esperamos vuestros comentarios!

LA AVENTURA DE LEER:

LA CAPACIDAD DE INQUIRIR Y DE DESVELAR ENIGMAS

Por ANDRÉS CALERO

“Si la vida es un sueño,
como dijo algún navegante atribulado,
prefiero el trapecio
para verlas venir en movimiento”

Manolo García 
(Compositor y cantante)

Cuando Tana me invitó a subirme a la barra de su “trapecio de tinta”, para hacer un recorrido reflexivo sobre el significado del hecho de leer y de acercarse al lenguaje escrito, construí una inmediata asociación de ideas entre tres personajes: dos ficticios, personificados uno en el de la letra de una de las canciones de Manolo García, y en el de la narración de Kafka Un artista del trapecio , y otro real, que se encarna en algunos de los alumnos de Educación Primaria y Secundaria de nuestras escuelas. En los tres casos, existe un nexo de unión representado por la distancia y la falta de acomodación intelectual al vacío y la realidad vital que se les ofrece a los dos primeros, y a la experiencia cognitiva y de aprendizaje de los últimos. En consecuencia, estos personajes deciden vivir sobre “su” trapecio, para “mover” su imaginación y su natural capacidad de inquirir sobre el mundo que les rodea, y así poder comprenderlo.

Leer tiene que ver con la capacidad para autocuestionarse sobre lo que se lee, con  indagar, con seguir pistas, con descubrir. Y en ese camino, como en la mayoría de viajes, importa más el camino mismo y lo que vamos encontrando, que el hecho mismo de llegar al destino. Consideradas como habilidades de pensamiento de alto nivel, cuando estas destrezas se desarrollan tempranamente en la escuela o en el hogar, se asientan las bases intelectuales de la creación de lectores con pensamiento divergente, que aprenderán a plantearse a sí mismos preguntas durante el proceso que siguen para construir significado del texto que leen, utilizando para ello herramientas intelectuales (estrategias cognitivas y metacognitivas), que les ayuden a planificar y controlar diversas hipótesis previas y variadas sobre la lectura, ideas originales u opciones distintas de inferencias, o alternativas de supervisión y control sobre la comprensión del significado que el texto les va ofreciendo.

 

¿QUÉ HAS APRENDIDO HOY? ¿HICISTE HOY UNA BUENA PREGUNTA?

La idea de que la cultura de aprendizaje que se establece en las aulas influye en el desarrollo cognitivo es crucial para entender dónde estamos, porque los sistemas educativos moldean no sólo el conocimiento, sino la forma de pensar de nuestros hijos. En el caso de la capacidad para inquirir sobre lo que leen, aunque muchos de ellos han llegado a ser auténticos expertos en memorizar y saber responder a las preguntas que los profesores les hacen, han llegado a olvidar las más importantes de todas: las suyas propias, aquellas cuyas respuestas les adentran en un tipo de conocimiento más profundo y más activo en la relación con el texto.

Las dos preguntas que dan título a este epígrafe, representan dos concepciones del aprendizaje radicalmente distintas, sobre las que la escuela actual sigue debatiendo.

Aplicadas a una tarea lectora, cuando tienen que responder a esas dos preguntas, se espera de los niños que pongan en juego distintos procesos de conocimiento. La primera de ellas “¿Qué has aprendido hoy?”, es una pregunta recurrente que sufren muchos alumnos cuando por la tarde llegan del colegio. Quien hace esta pregunta espera del niño un tipo de pensamiento convergente, y haber contestado correctamente a todas las preguntas que el profesor les ha hecho oportunamente. La segunda pregunta “¿Hiciste hoy una buena pregunta?” no es usual, básicamente porque a los niños no se les enseña a preguntar, mutilándoles así su tendencia natural que desarrollan desde la infancia para inquirir sobre las cosas y los actos de conocimiento, llegando  a descubrir que las preguntas sólo las hacen los profesores, que las suyas no son importantes. Sin embargo, el adulto  que plantea esa pregunta, supone en el estudiante un estilo de pensamiento estratégico y divergente, con una implicación deliberada y activa en la comprensión del texto que ha leído, y en la construcción de conocimiento.

En la creación de lectores que sean capaces de hacer todos los días una buena pregunta está el futuro de muchos alumnos,  porque leer es un proceso de construcción personal de significado y diálogo con el texto, en el que esa capacidad de inquirir juega un papel muy importante, como herramienta de conocimiento y de supervivencia en una sociedad de la información como la nuestra.

Herramientas de la mente

 

EL LENGUAJE ESCRITO Y LA CAPACIDAD PARA AUTOCUESTIONARSE SOBRE LO QUE SE LEE

El lenguaje escrito es/debe ser un instrumento cultural al servicio del desarrollo humano, que habilite al lector a deambular por el texto haciendo más explícito su pensamiento, imaginando,  planteándose preguntas, aprendiendo, y regulando el conocimiento que obtiene  a través del uso de las herramientas de la mente. Cuando esto no ocurre, nos encontramos con generaciones de estudiantes desinteresados por lo que leen, cansados de responder a las famosas “fichas”  -cuya funcionalidad es más ocupacional que de aprendizaje-  con baterías de preguntas que los profesores, o los propios textos les plantean.

Una herramienta de la mente, en términos del enfoque vygotskiano del aprendizaje, es algo que nos ayuda a resolver problemas, un instrumento que facilita el problema de la comprensión de un texto, y que voluntariamente sitúa al lector en un contexto activo de aprendizaje. En el caso de la lectura, esas herramientas son las estrategias cognitivas y metacognitivas que los lectores competentes suelen utilizar para,  por ejemplo,  predecir lo que van a leer, visualizar o imaginar lo que están leyendo, o autocuestionarse sobre lo que leen. Se trata de destrezas que no se tienen si no se enseñan en las escuelas desde los primeros cursos, y que no hacen sino ampliar nuestras habilidades naturales para penetrar en el texto, y para percibir y sentir la información y el conocimiento que en el mismo se nos  describe. Ello exige maestros formados en la idea de que el lenguaje escrito es un instrumento  cultural de comunicación que posibilita la toma de conciencia de uno mismo en la tarea lectora. 

Cuando, por ejemplo, a los lectores iniciales se les plantea la lectura de una narración, y el profesor no les descubre explícitamente la existencia de estos procesos de pensamiento de alto nivel, no saben qué hacer para comprender lo que leen, no dirigen su mente hacia un propósito de lectura, y se limitan a comenzar a leer sin demora, perdiéndose en las palabras del texto sin aporte alguno de capacidad para descubrir el conocimiento, y abocándose en el futuro  a “subirse a un trapecio” que les posibilite poner en movimiento  su imaginación, el deambular, el balanceo y la interacción creativa con el texto, en una aventura plena de comunicación consigo mismos y con la construcción personal de significado.  

¡Construyamos esos trapecios en las aulas!

 

Podéis seguir al profesor Andrés Calero en su blog:

www.comprension-lectora.org 


La aventura de entender a Clarice Lispector. Conversación con la investigadora Carolina Hernández Terrazas, autora de “La náusea literaria”

La palabra tiene su terrible limite. Más allá de ese límite está el caos orgánico. Después del final de la palabra empieza el gran alarido eterno.Clarice Lispector

““Darle la mano a alguien fue lo que siempre esperé de la alegría” –está escrito sobre su lápida– […] una alegría que fue fundamental para ella a lo largo de toda su vida […] Una tarea que vivió y cumplió Clarice Lispector desde su escritura, desde su percepción de la realidad y de su creación de mundos propios para poder sobrepasar su existencia, una existencia que fue tocada por la náusea, que pudo superar a través de su literatura creando una náusea literaria.” Carolina Hernández Terrazas

clarice lispector

LA AVENTURA DE ENTENDER A CLARICE LISPECTOR

Conversación con la Dra. Carolina Hernández Terrazas, autora de La náusea literaria y doctora en Teoría de la literatura y literatura comparada por la Universidad de Barcelona

 

Carolina, tienes apenas 35 años y este es tu primer libro, un ensayo. Es justamente esta combinación de hechos lo que más me ha sorprendido y me ha alegrado, saber que hoy día hay editoriales que asumen la iniciativa de publicar ensayos rigurosos y además de autores jóvenes y noveles, como es tu caso.

Seguro que no hay muchas personas a las que el nombre de Clarice Lispector les diga algo. Yo misma la he descubierto gracias a ti. ¿Quién fue Clarice Lispector? ¿Por qué este ensayo sobre Clarice Lispector? ¿O sería mejor decir biografía literaria?

Clarice Lispector era Clarice-mujer, Clarice-madre, Clarice-periodista, Clarice-escritora, observadora del mundo; su mente no estaba quieta ni un segundo, cada momento aprehendiendo el mundo, viviendo el instante y luego escribiéndolo buscando la palabra exacta para describirlo.

Originaria de Ucrania, pero que nace en el viaje rumbo a Brasil, cuando su familia huía de los progromos. En 1943 se casa con el diplomático Maury Gurgel Valente y ese año publica su primera obra Cerca del corazón salvaje (Perto do coraçao selvagem). A partir de su casamiento comienza su vida de mudanzas por el mundo, al mismo tiempo de su producción literaria. De la misma manera comienza a colaborar en varias revistas firmando con pseudónimos. Después de su divorcio fija su residencia en Río de Janeiro junto con sus dos hijos: Pedro y Paulo y continúa con colaboraciones periodísticas en varios medios: Diário da Noite, revista Machete, etc. Y sigue escribiendo hasta que muere víctima de un cáncer el 9 de diciembre de 1977.

Clarice Lispector seduce. Como dice Elena Losada, cuando lees las primeras dos páginas, o bien, lo dejas porque no te gusta nada; o te atrapa, y no puedes parar de leer aunque tengas que leer dos o tres veces una misma página. A mí me ocurrió lo segundo, y por ello decidí emprender la aventura de intentar entenderla y “aprehenderla” a través de un ensayo, que es el género por el que mejor se expresan tus ideas, les das causas y consecuencias.

Dice la Doctora Elena Losada Soler en Mujeres y Literatura [Àngels Carabí y Marta Segarra Eds.], PPU, Barcelona, 1994, pp. 123-136., que Clarice Lispector sostuvo una dura lucha con las palabras, que volvía una y otra vez sobre el lenguaje. Que su obra es una constante reflexión sobre los límites de la palabra. En palabras de Elena Losada: “Clarice Lispector no crea palabras nuevas, retuerce las ya existentes hasta el límite de sus posibilidades: “Hay muchas cosas por decir que no sé cómo decir. Faltan las palabras. Pero me niego a inventar otras nuevas: las que existen deben decir lo que se consigue decir y lo que está prohibido.”

Háblame del lenguaje, Carolina, de las palabras, de la batalla de esta escritora con los límites del lenguaje, de su proceso creativo. Según ella: “No, no es fácil escribir. Es duro como partir rocas. Pero saltan chispas y astillas como aceros pulidos”. ¿Qué había en esa necesidad de expresión y en la tentación del silencio que sostiene Elena Losada que encierra su obra?  

Se mueve en ambas dualidades, pero es al mismo tiempo su no querer comunicarse con el mundo real. A los personajes de Lispector les cuesta comunicarse con sus realidades y su mundo, ellos intentan explorar otra forma de conocerlo a través de su silencio, que es una forma de crear un mundo propio con sus códigos de comunicación. Ella misma define al silencio como un espacio de acontecimiento y agrego que es un elemento detonante de la náusea literaria, que desemboca en la necesidad de expresión, del proceso creativo.

Muchos críticos han hablado de Lispector como una “autora de silencios”: autora de “libros como gritos que gritan por lo que callamos y en nuestro silencio somos cómplices”, como menciono en mi libro. Es un silencio que tiene dos consecuencias, a nivel corpóreo y a nivel existencial. El primero tiene una relación con el personaje y el otro con el mundo, el momento en que entra en contacto con la otredad y su imposibilidad de comunicación.

La primera parte de La manzana en la oscuridad es la que mejor ejemplifica este estado. Trata del silencio como herramienta para la construcción de lo humano. Un hombre, Martín, huye de la ciudad tras cometer un crimen. Se refugia en un hotel que parece la línea de separación de los mundos, cruza esa línea y se encuentra huyendo en plena noche. Apenas sin conciencia de sí, desciende a un valle, descubre una hacienda y se queda en ella de manera pasiva. Se queda y se calla, parece ajeno a todo, mira: “Su gran silencio no era apatía. Era una profunda somnolencia en guardia, y una meditación casi metafísica sobre el propio cuerpo […]”.

Decía Clarice Lispector: “Escribo muy simple y muy desnudo. Por eso hiere”. Tal vez de ahí el título: La naúsea literaria, un título que sacude al lector y que le provoca, al menos esa ha sido mi sensación. De repente el título me ha hecho pensar en la novela filosófica de Sartre La naúsea. Quizá no sea casualidad esa asociación. ¿Qué podemos encontrar en La naúsea literaria?

El título viene motivado justo por la novela de Sartre y de hecho es un estudio comparado entre el existencialismo sartriano y el mundo clariceano. En la náusea literaria se puede encontrar el éxtasis melancólico necesario para poder salir de eso que se llama aburrimiento al que los seres humanos se enfrentan una y otra vez.

El éxtasis melancólico está relacionado con la epifanía en los personajes de Clarice Lispector. Como un proceso purificador. Sus personajes viven en plenitud la enfermedad melancólica: juegan a diseñar escenografías, dan rienda suelta a las paranoias de su imaginación literaria. En ese instante llega del exterior algo, un detonante que los desequilibra. Estalla un deseo poético de volver al orden y cuando lo consiguen (si lo logran) viene un placer tal que logran integrar su experiencia y se exaltan, se euforizan y esta es la epifanía, el éxtasis melancólico.

¿Qué ha supuesto para ti como investigadora y escritora bucear en su figura y obra?

Desde hace quince años tengo contacto con el proceso creativo, era periodista en México y, además de cubrir eventos sociales, culturales y deportivos, lo combinaba con la escritura de cuentos y de monólogos de teatro. Me sorprendí mucho al encontrar una literatura como la de Lispector y me dio mucha curiosidad el cómo de su escritura, además de compartir el aburrimiento que tenían sus personajes con mi experiencia personal. Durante la investigación aparté mi escritura creativa, pues el lenguaje académico te lleva a un mundo en el que no se permite la creatividad literaria. Sin embargo, la acogida de este trabajo, el poder quitarle el tono académico, el permitirme introducir un epílogo como el que tiene el libro; fue un impulso para quitar como una especie de costra que tenía en mi cabeza y corazón, para poder volver así al proceso creativo. Ahora mi libro, mi obra seguirá su camino; y yo, me concentro de nuevo en mi poiesis. Es decir, durante todos estos años he tenido obstáculos, retos y satisfacciones en dos ámbitos: tanto vivencial, como de conocimiento.

¿Has empezado a coquetear con alguna idea para tu próximo libro?

Sí, tengo varias ideas rondando por la cabeza. Al mismo tiempo que tengo dos ensayos sobre la mesa, en torno a la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz y sobre literatura juvenil y de adultas mujeres, también tengo la cosquilla de seguir creando teatro, en especial monólogos. Tengo uno que representé hace tiempo: Poiesis, que es de una chica que está embarazada psicológicamente y a partir de este detonante se cuestiona toda su existencia. Y otros más que están en vías de publicación.

¿Algo más que desees añadir?

Invitar a los que no conocen a Clarice Lispector a probarla un poco. Intentar leer dos páginas en un cuento, o de una de sus novelas; y si les gusta, que continúen la aventura, porque como digo en mi libro, leer a Lispector te invita a leer y vivir de otra manera. El mundo es el mismo que se presenta ante los ojos de cualquiera. Lispector nos induce a tomar esos instantes, y que se revelen ante nosotros. Su lectura nos incita a ser cómplices de la búsqueda de otro mundo, que todos podemos crear.

Carolina Hernández Terrazas
En fotografía promocional de Ismael Llopis ©

La náusea literaria, el ensayo de la Dra. Carolina Hernández Terrazas ha sido editado por Fórcola y cuenta con un prólogo de la Dra. Elena Losada Soler. Desde el trapecio de tinta celebramos e impulsamos esta publicación sobre Clarice Lispector y a su autora, que os animamos a descubrir.


Malabares de poesía y reflexión (10): En las junglas de cemento crecen flores humanas

La aventura de descubrir lo que nos rodea, de ir en busca del otro, pero también la aventura de descubrir el lenguaje y la comunicación, así es la escritura de Isabela Méndez: siempre buceando en las imágenes que evocan las palabras, el sentido que encierran, para llegar al otro.

Los textos de Isabela Méndez son una invitación a la aventura, especialmente sus twitts ilustrados. Textos hiperbreves, nacidos en Twitter, y que por su brevedad y minúsculo tamaño actúan como reclamo para iniciar la aventura de descubrir el relato que encierran.  Aventura urbana, el poema de Isabela que presentamos hoy, nació justamente así, de un twitt ilustrado: Flores humanas.

El comentario que el filósofo Amador Martos dedica hoy para la reflexión es también una invitación a emprender una aventura paralela: la aventura más aventura de todas, la de descubrir al otro y constatar que no estamos solos.

¡Feliz aventura!

TWIIT ILUSTRADO Y POEMA, por Isabela Méndez

“AVENTURA URBANA”

Flores-humanas

Twitt ilustrado: Flores humanas
Poema: Aventura urbana
Autora del twitt, poema y dibujo: Isabela Méndez ©
Título del dibujo: Flores humanas (técnica mixta)

LA REFLEXIÓN, por Amador Martos

“SOCIEDAD LÍQUIDA”

Vivimos en sociedades industriales y tecnológicas que nos ofrecen muchas comodidades, tantas que se puede trabajar, comprar y contratar cualquier servicio gracias a Internet. El sistema de producción está pensado para llevar una vida rápida, de inmediatez, de avidez por saciar los sentidos. Esa vorágine de consumismo y de un estilo de vida individualista y solitario ha erosionado paulatinamente las relaciones sociales y familiares.  Un modus vivendi que ha sido descrito por el sociólogo Zigmunt Bauman como “sociedad líquida”.

La tesis de Bauman es que vivimos en una “sociedad liquida” sin compromiso duradero entre sus miembros y, por tanto, con un modelo de amor “confluente”, que dura hasta que se acaba el interés de una de las dos partes. A la pregunta de “¿Por qué los hombres de hoy parecen incapaces de amar para siempre?”, Bauman responde: “Porque vivimos en una sociedad que se ha modelado en torno al usar y tirar, al deseo de consumir, a la ausencia de responsabilidades. El consumo como medida de nuestras acciones no favorece la lealtad y la dedicación hacia el otro. Al contrario, apoya una visión de la vida en la que se pasa de un deseo a otro, en la que se abandona lo viejo por la novedad. La cláusula “si no queda satisfecho le devolvemos su dinero”, se ha convertido en el paradigma de toda relación. Esto acaba, también, con el amor”. Entonces el otro deja de ser un fin en sí mismo, como quería Kant, y se convierte en un medio para sí mismo.

La vertiginosa rapidez de los cambios sociales ha debilitado los vínculos humanos. Los potentes lazos que antaño mantenían nuestros antepasados ahora se han convertido en provisionales y frágiles. Así, la felicidad se ha buscado en la inmediatez, en lo individual, en la competitividad, y ha desplazado la solidaridad social, los afectos y las relaciones comunitarias. Sin embargo, paradójicamente, el ser humano no está preparado para vivir en soledad, pues necesita el afecto y la compañía de sus semejantes. Ello se ha notado especialmente en la crisis económica que padecemos: la solidaridad ha aflorado mediante los movimientos sociales y el apoyo de las familias en momentos de grandes dificultades como los desahucios y el desempleo. La actual crisis económica evidencia un anacronismo: hay gentes sin casa y casas sin gentes. Algo no funciona bien en el ámbito económico y político cuando las ciudades expulsan a sus habitantes por medio de desahucios. Los ciudadanos tenemos el deber de recuperar nuestros pueblos y ciudades por y para las personas.

Más que nunca nos necesitamos los unos a los otros. Como certeramente dijera el erudito alemán Karl Wilhelm Von Humboldt: “En el fondo, son las relaciones con las personas lo que da sentido a la vida”.


Hoy, hace un año, un trapecio de tinta alzó el vuelo

“Como no sabían que era imposible, lo hicieron”

Anónimo.

¡Cómo pasa el tiempo!

Hoy cumplimos un año volando, saltando, haciendo piruetas y malabares en la barra de un trapecio, ¡¡¡un trapecio de tinta!!! ¡Más difícil imposible!

Desde esta ventana desde la que me asomo al mundo, GRACIAS a todos los colaboradores y seguidores de este espacio, por acompañarme y responder siempre a mis lanzamientos de guantes, a mis desafíos y retos. ¡¡¡GRACIAS por volar conmigo en la red!!!

Celebrémoslo juntos, vamos, ¡dadle al play!

 

Tarjeta_Felicitación_1añoBLOG


Pensamientos robados

En mis paseos por las librerías acostumbro a robar frases, incluso a veces algún poema.

Mi último hurto fueron cinco citas:

– “Es imposible hacer una buena película sin una cámara que sea como un ojo en el corazón de un poeta” Orson Welles

– “El cine para mi es un arte de la prosa. Definitivamente, se trata de filmar la belleza pero sin que se note, sin que se note para nada” François Truffaut

–  “Una película es un equilibrio continuo entre la literatura y la música. Se debe constantemente renunciar a las leyes psicológicas por las leyes musicales” François Truffaut

“El arte nos atrae solamente cuando revela en nosotros secretos” Jean Luc Godard

– “El cine no es un arte que filma vida, el cine está entre el arte y la vida” Jean Luc Godard

De camino a casa me hicieron pensar en una película y en un poema que sentí recitar un día en voz alta a su autor, Juan Vico.

In the mood for love

Alzo la vista de repente, reclamado
por el más minúsculo de tus gestos,
las yemas rozando el cuello bajo la nuca,
persiguiendo el dibujo de algún lunar

mientras la noche va desollando los muros
y la obviedad se filtra por las costuras
de nuestro frágil simulacro,
y tú y yo a solas, por fin, fingimos no conocernos,

desnudando la mirada, con la voz de puntillas,
jugando a hacer chocar nuestras memorias, desafiantes,
quizás a punto de besarnos como extraños,
de tocarnos con temor, reverenciosos,

como el que palpa secretamente un amuleto,
reencontrando con alivio su relieve:
grumos de luz incrustándose en los dedos,
tanta suerte, tanta muerte en los bolsillos.

Still Life, Juan Vico (2011, Servei de Publicacions de la UAB).

Poema inspirado en la película del mismo título, In the mood for love

Nota para Juan Vico: Fue un placer escuchar lecturas en voz alta y conocer ese maravilloso espacio que es Laboratorio de Escritura (C/ Joan Blanques, 12, Barcelona).

Nota para Isabela MéndezGracias por invitarme a acompañarte a celebrar en ese lugar el Día Mundial de la Poesía.


Epílogo

Al lado de un gran hombre siempre hay una gran mujer

En los libros se encuentran las aventuras, los juegos, los desafíos, las emociones… LA VIDA.

En Los autonautas de la cosmopista está todo eso, y más.

Julio Cortázar y Carol Dunlop escriben juntos Los autonautas de la cosmopista. Pero antes de finalizarlo Carol muere, y Julio debe terminarlo solo. Al final del libro, en un epílogo sobrecogedor Julio se despide de su compañera.

“Lector, tal vez ya lo sabes: Julio, el Lobo, termina y ordena solo este libro que fue vivido y escrito por la Osita y por él como un pianista toca una sonata, las manos unidas en una sola búsqueda de ritmo y melodía.

Apenas terminada la expedición, volvimos a nuestra vida militante y partimos una vez más a Nicaragua donde había y hay tanto que hacer. Carol reanudó allí su trabajo de fotógrafa mientras yo escribía artículos para mostrar en todos los horizontes posibles la verdad y la grandeza de la lucha de ese pequeño pueblo que infatigablemente continúa su viaje hacia la dignidad y la libertad. También allí encontramos felicidad, ya no solos en los paraderos del París-Marsella sino en el contacto cotidiano con mujeres, hombres y niños que miraban como nosotros hacia delante. Allí la Osita empezó a declinar, víctima de un mal que creímos pasajero porque en ella la voluntad de la vida era más fuerte que todos los pronósticos, y yo compartía su coraje como siempre compartí su luz, su sonrisa, su enamorada vivencia del sol, del mar y de la esperanza en un futuro más hermoso. Volvimos a París llenos de planes: terminar juntos el libro, dar sus derechos de autor al pueblo nicaragüense, vivir, vivir todavía más intensamente. Siguieron dos meses que nuestros amigos llenaron de cariño, dos meses en que rodeamos a la Osita de ternura y en que ella nos dio cada día ese valor que nos iba abandonando. La vi emprender su viaje solitario, donde yo no podía ya acompañarla, y el 2 de noviembre se me fue de entre las manos como un hilito de agua, sin aceptar que los demonios dijeran la última palabra, ella que tanto los había desafiado y combatido en estas páginas.

A ella le debo, como le debo lo mejor de mis últimos años, terminar solo este relato. Bien sé, Osita, que habrías hecho lo mismo si me hubiera tocado precederte en la partida, y que tu mano escribe, junto con la mía, estas últimas palabras en las que el dolor no es, no será nunca más fuerte que la vida que me enseñaste a vivir como acaso hemos llegado a mostrarlo en esta aventura que toca aquí a su término pero que sigue, sigue en nuestro dragón, sigue para siempre en nuestra autopista.”

Julio moriría dos años más tarde, en 1984. Cuentan que ambos sabían de la enfermedad del otro, pero ambos decidieron no contarle al otro esa verdad.


Malabares de poesía y reflexión (8): Es tiempo de ser agua

Si amas la vida, no pierdas el tiempo,

de tiempo esta hecha la vida.”

Bruce Lee

De un tiempo a esta parte las casualidades salen a mi encuentro. Lo hacen de las más diversas formas, y a veces provocan en mi algo parecido a una sensación eléctrica, como un cortocircuito.

Un día alguien me dijo que en eso justamente consiste la vida, que esa es la magia que nos rodea.  Y yo me pregunto entonces por qué solo somos capaces de percibirla en ocasiones puntuales, y de un modo tan extraño, como una ráfaga que se cuela en nuestras vidas.

¡Cuánto me gustaría poder escuchar a Cortázar hablar de ello! En sus relatos esa clase de magia está todo el tiempo. Aludía a ella de este modo: “Ese sentimiento de lo fantástico, como me gusta llamarle, porque creo que es sobre todo un sentimiento e incluso un poco visceral, ese sentimiento me acompaña a mí desde el comienzo de mi vida, desde muy pequeño, antes, mucho antes de comenzar a escribir, me negué a aceptar la realidad tal como pretendían imponérmela y explicármela mis padres y mis maestros. Yo vi siempre el mundo de una manera distinta, sentí siempre, que entre dos cosas que parecen perfectamente delimitadas y separadas, hay intersticios por los cuales, para mí al menos, pasaba, se colaba, un elemento, que no podía explicarse con leyes, que no podía explicarse con lógica, que no podía explicarse con la inteligencia razonante.”

Os invito a que os sumerjáis en la lectura de este cuento-poema de Isabela Méndez y a que dediquéis unos minutos a la reflexión que propone el filósofo Amador Martos.

¡Llegó el tiempo de ser agua!

EL POEMA, por Isabela Méndez

“LAS HORAS”

Título del poema: Las horas
Título del dibujo: La maga
Técnica mixta con papel teñido a mano
© Isabela Méndez

Danzo las horas
los segundos que llueven del reloj,
no quiero paraguas
me moja este tiempo
un presente lleno de huellas
de quienes han marchado
de quienes vendrán.

Todo está aquí
las rosas y las espinas
el espejo, la sombra
el cuenco, la matriz
los charcos, los barcos
las anclas, los peces.

Cada latido es un pez
abriéndose espacio en el mundo.

Yo danzo el silencio
palpo la rosa
respeto la espina
río en el espejo
beso la sombra
lleno el cuenco
honro la matriz
salto en los charcos
tallo poemas en las proas de los barcos
y baño con lágrimas sus popas,

levo anclas
o las veo sumergirse,
penetrar lo insondable,

y los peces,
los peces
que sigan abriéndome paso
para bailar el presente.

LA REFLEXIÓN, por Amador Martos

“FLUIR CON EL PRESENTE”

El misterio de la vida está escrito en la naturaleza, pero pocos son los afortunados en saber interpretar su lenguaje. Matemáticos, filósofos, biólogos, astrónomos, físicos, médicos, psicólogos, todo investigador en general, pretende descifrar el código oculto de la mágica presencia de la vida. Todo está a la vista, pero pocos saben mirar. La inquisitiva mirada hacia el presente es lo verdaderamente primordial. En nuestro presente está cifrado el pasado. Y de nuestro presente saldrá escrito el futuro. En el aparente caos de la naturaleza, siempre hay un maravilloso orden pendiente de ser descubierto. Por tanto, fijemos la mirada en el aquí y el ahora, pues el secreto de la vida está ante nosotros.

Que la vida fluya según un orden natural que se va desvelando en los sucesivos instantes de la presencia, presupone un lenguaje subyacente que los biólogos Maturana y Varela, en 1971, denominaron autopoiesis, para designar la organización de los sistemas vivos, no sólo a nivel biológico sino también a escala social y hasta en la conciencia. La ciencia se acerca cada vez más a los límites del universo físico. Al decir del emérito profesor Roger Penrose, “en la era de la física cuántica, el reto más inmediato de la ciencia es descubrir en qué consiste la conciencia y cuál es su papel en el universo”. Dicha actitud científica evidencia una cuestión que Einstein, hace décadas, ya anticipó: “Cada día sabemos más pero entendemos menos”. La prueba de ello es que la posmodernidad es una época de la humanidad que conjuga grandes avances tecnológicos y sociales y, sin embargo, evidencia la fragmentación del individuo y su desacoplamiento con la vida y la naturaleza. Así es como surge el concepto de hiperrealidad para denominar la incapacidad de la conciencia de distinguir la realidad de la fantasía, especialmente en las culturas posmodernas tecnológicamente avanzadas. ¿Por qué se pierde el hombre a sí mismo? Precisamente, como iniciábamos este comentario, porque el misterio de la vida está escrito en la naturaleza, pero pocos son los afortunados en saber interpretar su lenguaje. Entonces, ¿qué conviene hacer?

No hay una respuesta universal sobre ello pero, los filósofos “espirituales”, concordamos en que hay que ser conscientes de los eventos y experiencias que se presentan ante nuestra conciencia y que conviene analizar e interpretar correctamente. Si, como hemos dicho anteriormente, la vida fluye según un orden natural que se va desvelando en los sucesivos instantes de la presencia, a lo que la ciencia todavía no ha dado una respuesta definitiva, solamente resta a cada uno de nosotros estar atento a la película de la vida y saber leer el guión entre líneas. Cuando esa rara habilidad se va convirtiendo en el arte de saber interpretar el aquí y el ahora, vamos descubriendo poco a poco el lenguaje de la sincronicidad que se desvela en la naturaleza de los hechos. Sincronicidad es un término acuñado por Carl Gustav Jung para aludir a “la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera acausal”. En sus propias palabras: “emplearé el concepto general de sincronicidad en el sentido especial de una coincidencia temporal de dos o más sucesos relacionados entre sí de una manera no causal, cuyo contenido significativo sea igual o similar. Para evitar malentendidos lo diferenciaré del término sincronismo, que constituye la mera simultaneidad de dos sucesos”.

La explicación de todo lo anterior queda maravillosamente reflejada en el siguiente texto de Joseph Campbell: “Schopenhauer señala que cuando uno llega a una edad avanzada y evoca su vida, ésta parece haber tenido un orden y un plan, como si la hubiera compuesto un novelista. Acontecimientos que en su momento parecían accidentales e irrelevantes se manifiestan como factores indispensables en la composición de una trama coherente. ¿Quién compuso esta trama? Schopenhauer sugiere que, así como nuestros sueños incluyen un aspecto de nosotros mismos que nuestra consciencia desconoce, nuestra vida entera está compuesta por la voluntad que hay dentro de nosotros. Y así como personas a quienes aparentemente sólo conocimos por casualidad se convirtieron en agentes decisivos en la estructuración de nuestra vida, también nosotros hemos servido inadvertidamente como agentes, dando sentido a vidas ajenas. La totalidad de estos elementos se une como una gran sinfonía, y toda se estructura inconscientemente con todo lo demás… El grandioso sueño de un solo soñador donde todos los personajes del sueño también sueñan… Todo guarda relación mutua con todo lo demás, así que no podemos culpar a nadie por nada. Es como si hubiera una intención única detrás de todo ello, la cual siempre cobra un cierto sentido, aunque ninguno de nosotros sabe cuál es, o si ha vivido la vida que se proponía”.

Entonces, surge inevitablemente la pregunta: ¿cómo vivir la vida? Mi mejor ocurrencia es seguir la filosofía del maestro Bruce Lee, digna de ser estudiada y resumida en las palabras que dan título al libro que John Little escribió sobre Bruce Lee, Be water, my friend, que traducido viene a decir: “Sé agua, mi hermano”. Así, el gran secreto es saber fluir como el agua, fluir sabiamente con el presente.

Dedico especialmente este comentario a mi amiga Tana Sanz.

UN EPÍLOGO:

La última entrevista a Bruce Lee , el 9 de diciembre de 1971.


Historia de un proyecto nacido de un tintero y de un trapecio de tinta

En Barcelona, hará ahora algo más de un año…

Hubo una vez un tintero de cuyo vientre salía una tinta con la que se hilaban vocablos y versos que en ocasiones se transformaban en hermosos cantos. Esa tinta era líquida y convivía con la digital.

Sucedió que un día se cruzó en su camino un trapecio, para asombro del tintero, hecho de tinta.

Con sorpresa y alegría ambos vieron que compartían la misma materia e idéntico propósito: que las palabras e imágenes hechas de tinta volasen para esparcir la poesía y el pensamiento por doquier y que, tal vez, quedasen impregnados bajo la piel.

Y sin más, decidieron ponerse manos a la obra y ensayar giros y piruetas para sorprender y estimular al personal.

Hoy ese propósito inicial del tintero y el trapecio de tinta empieza a ser realidad: la tinta, desde hoy, es ¡manjar digital!

APERITIVOS_DE_TINTA_PORTADA

 

APERITIVOS DE TINTA es la primera recopilación de textos y dibujos de Isabela Méndez, editados por TRAPEZIdeTANA. Y como toda gran celebración y acto inaugural que se precie, aquí está el brindis: unas palabras de su autora, Isabela Méndez:

Todos alguna vez hemos mojado el dedo en tinta para dejar nuestra huella, hemos sentido el placer de ser únicos al ver ese pequeño mapa que dibuja nuestro dedo en la hoja.  

Ahora mi vestigio de tinta encontrará otros significados en vuestras miradas, y vosotros sumaréis vuestra manera de sentir, componiendo paisajes irrepetibles y personales, creando nuevas huellas. 

Este es el primer paso de un viaje que junto a mi editora Cayetana Sanz, que ha aportado su buen hacer y cariño, y a vuestra compañía, esperamos sea largo e intenso. 

En este libro hemos recopilado textos breves y dibujos, y utilizamos como puente las redes y el mundo digital. ¡Que viva la tinta líquida y la virtual! 

Ayúdanos a que las ganas de degustar la tinta se contagien y mucha más gente desee probar estos aperitivos.

Esperamos vuestras impresiones y comentarios.

¡Gracias por compartir!


La importancia de dar algo de uno mismo. Entrevista a MAITE KIRCH UGARTE

El término creatividad denota cada actuación del hombre que transciende la simple recepción, el hombre es creativo cuando no se limita a afirmar, repetir e imitar, el hombre es creativo cuando da algo de sí mismo”Władysław Tatarkiewicz (Filósofo e historiador polaco).

Cuando abrí mi blog elegí la imagen y metáfora de un trapecio en movimiento, y no fue al azar, yo perseguía reflejar una emoción, una sensación y tal vez una decisión. El vértigo de dar el paso hacia algo nuevo, el puente para establecer lazos de colaboración con otros profesionales, y sobre todo el deseo de construir un espacio donde la creatividad, el arte, el juego y el pensamiento se ejercitasen para sorprender y estimular al lector. Sin duda un número de alto riesgo, ya que en un trapecio siempre habita el peligro latente… y lo maravilloso.

Sabía que para mi propósito ninguna imagen ni concepto podía funcionar mejor que un trapecio, pues en el vacío y en la incógnita de saber qué va a pasar es donde se guarda la llave que abre la puerta para crear algo nuevo. Pero esa llave no es fácil de conseguir, para tomarla hay que arriesgar y saber que en el viaje tal vez hayan giros inesperados y saltos sin red.

Hoy este trapecio publica una entrevista que habla justamente de esa llave y de los giros que la vida impone en las vidas de algunas personas y de cómo estas deciden tomar las riendas, superar el sufrimiento y salir del océano de angustia en el que están inmersas para finalmente compartir la sabiduría que llevan oculta con los demás. Es una entrevista que habla de la creatividad, del arte, del juego, de la importancia de la escucha, de las palabras y sobre todo de la vida y del ser humano, todo ello en el marco del Taller de Expresión y Creatividad de la Comunidad Terapeútica de Malgrat de Mar (Barcelona), la primera institución que se aprobó en España como alternativa al manicomio. Una entrevista a Maite Kirch Ugarte, fundadora de dicho taller y autora del libro La creatividad como terapia, publicado por Ediciones Invisibles, un libro plagado de imágenes, de sonidos y de una profunda atmósfera de respeto por las personas que comparten su ingreso en ese taller y que impregna todas y cada una de sus páginas. 

Maite Kirch me hizo llegar esta entrevista realizada en el Programa LA PAELLA de ONA MALGRAT con el deseo de que las voces de estas personas volasen, fuesen escuchadas y llegasen lejos, ya que para Maite “ellas son las verdaderas protagonistas del libro, sus voces son las que deben sentirse”.

Dice Maite en un momento de la entrevista que lo que le dio fuerza para ponerse a escribir fueron las palabras de una persona que durante un taller de expresión comentó: “Si los de afuera participasen en algún taller de expresión pensarían de forma diferente de nosotros”.

De eso va esta entrevista, de aprender de la sabiduría de estas personas y de compartir todo el conocimiento que llevan consigo al haber atravesado el sufrimiento y podido tomar las riendas de la vida y enfrentarse a ello.

Una potente entrevista dividida en dos audios, no dejéis de escucharla.

https://www.box.com/embed/e43xt7aowd298qm.mp3

https://www.box.com/embed/yvnc6k979t6axri.mp3″

Continuará…