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Un viaje a la ternura de las pequeñas cosas: “ROS. MELÓGAMO MÍNIMO DE UN VIAJE”

“¿Qué seria de la vida, si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?”

Vincent van Gogh

 

Una tarde de febrero de 2012 acudí al teatro a ver una función de títeres. Ha pasado poco más de un año y todavía la recuerdo. No sabría cómo definir en palabras lo que allí vi, solo sé que me cautivó por completo.

Aquella tarde descubrí el teatro gestual y de títeres, descubrí que hay marionetas que no tienen cuerpo ni hilos, que únicamente existen y tienen vida mientras están en el escenario, que después de la actuación se desvanecen para habitar solamente en nuestro recuerdo. Y es que estas marionetas de las que hablo, como Ros, pueden serlo solo gracias a las manos de sus titiriteros. Un guante blanco y una bola de madera, de eso está hecho Ros, el protagonista de este hermoso, tierno y duro cuento.

Salí tan asombrada aquel día del teatro que estos días, que he sabido que Ros volverá a vivir de nuevo en los escenarios, estoy de celebración. Desde que lo vi en 2012 han pasado muchas cosas, como por ejemplo que ahora edito un blog, un espacio desde el que impulso ideas y proyectos en movimiento, un lugar intangible y mágico, un trapecio de tinta que hoy se viste gala para mecer en él a Ros, a Lindes y a Ramón. Hoy, por fin, podré poner en sus manos la pregunta que desde aquella  tarde lleva dando vueltas en mi cabeza: ¿Cómo es posible que tan solo con la gestualidad de las manos se impregnen de tanta vida unos simples objetos y, lo más increíble de todo, que además resulten tan humanos?

Lo que sigue a continuación es una conversación acerca de la magia y la realidad con Ramón Pascual y Lindes Farrè, autores del espectáculo “Ros. melógamo mínimo de un viaje, una obra mínima en cuanto a formato, inmensa en cuanto a esencia y planteamiento.

¡Bienvenidos al trapecio y al teatro de ANGÉLICO MUSGO!

¡Empieza la función!

 Cartel_Ros

CONVERSACIÓN CON RAMÓN PASCUAL Y LINDES FARRÈ sobre teatro, títeres, melodías y silencios, sobre retales con los que es posible construir un universo.

“Ros es la historia de un pequeño viaje. De lo que queda y de lo que parte. De una maleta donde cabe lo imposible para desaparecer. El esfuerzo de un personaje por ubicarse. Un detalle tan mínimo como lo que realmente importa. Cuando todo parece perdido, cuando uno se siente solo y desconcertado, siempre hay una salida que te hace volar.”  Ramón Pascual

“En este mundo en el que todo pasa rápido, donde hasta las pausas las llenamos de obligaciones, donde a penas dedicamos tiempo a las pequeñas cosas, a los silencios, Ros es un regalo que nos permitirá escucharnos a nosotros mismos y sentir.” Lindes Farrè

Tana Sanz:

Con estas palabras de Ramón Pascual y de Lindes Farrè, coautores y directora de “Ros. Melógamo mínimo de un viaje” iniciamos esta conversación. Pues estamos aquí para hablar de una historia universal, la de un pequeño ser que un buen día coge su maletita y emprende el viaje. En esa maleta Ros lleva consigo sus decisiones, y hay cosas que quedaran atrás. Es la historia de un deseo y de una decisión, los de un personaje por hallar su lugar en el mundo, un mundo minúsculo pero no por ello menos tremendo, un universo hecho de retales en miniatura que tiende un puente con la realidad que lo observa desde el patio de butacas. Tal vez eso que llamamos realidad, la cuarta pared, sea su reflejo.

Sé que no me equivoco si os defino a los dos como a una pareja de imaginativos y comprometidos artistas a quienes mueve el deseo de contar historias que llenen de sentido este mundo de prisas y agitación en el que nos movemos a diario, historias como la de Ros, de la que vamos a hablar.

Dice un disco de Víctor Manuel y Ana Belén que “Para la ternura siempre hay tiempo”. Sin embargo vivimos en una paradoja, apenas tenemos tiempo para nada. Vivimos tiempos rápidos, donde la ternura se diluye en mil urgencias y en un océano de ruidos. Todo parece siempre más urgente e importante que hacer una pausa para detenernos y sentir. Y a mí se me ocurre que Ros lo que propone es justamente eso: un viaje a la ternura. Y que por eso resulta tan increíblemente humano, porque nos devuelve a la esencia de lo que somos: seres anhelantes de hallar nuestro lugar en el mundo.

¿Quién es Ros? ¿Dónde vive? ¿A dónde va? ¿Qué tienen en común el mundo de Ros y el nuestro?

Ros esperando el tren

Ros

Ramón Pascual:

Me resulta muy difícil definir quien es Ros porque, diga lo que diga, sé que siempre me voy a dejar algo. Para mi lo más importante es que Ros parte de un sentimiento, nació y fue creado de un sentimiento.  Para mi Ros es la parte tierna, frágil y a la vez valiente de mi mismo. Ros es como mirar dentro. Como personaje es una manera de enfrentarse a la vida, es una actitud ante la vida. Vive en el interior de uno mismo y camina hacia delante, viviendo el presente y superando sus propios obstáculos. Por tanto, ¿a dónde va? A cualquier lugar, a donde quiera, porque todos podemos caminar libremente hacia donde deseemos aunque nos parezca imposible, pero primero es necesario parar, escucharse y saber hacia dónde queremos ir o dónde, al menos, tenemos claro que no queremos estar. Tienes razón cuando dices que deja cosas atrás y lo hace para poder avanzar, en este mundo tan loco en el que vivimos, tan lleno de prisa Ros quiere aportar una pausa para poder escucharnos, escuchar al de al lado. Podríamos decir que Ros ha ido a parar a nuestro mundo e intenta darle la vuelta que es lo que nos gustaría que ocurriera, que la gente, igual que Ros, consiguiera  creer más en ella misma.

Tana Sanz:

El viaje de Ros comenzó en una pequeña sala de ensayos de Madrid, allí asomó al público por primera vez el 24 de enero de 2009. En aquel momento eran tres cuadros consecutivos de 25 minutos de duración, un espectáculo “mínimo”, apenas la semilla de lo que sería hoy, 4 años después. Pero decidme, ¿de dónde partió la idea del espectáculo? Está repleto de guiños al espectador, con lanzamientos de flecha continuos a su conciencia. ¿Cómo comenzó este viaje a la ternura? He leído que todo partió de un juego, que Ros nació de un pequeño experimento: un ejercicio de manipulación de una mano con una bola de madera. Habladme de todo ello.

Ramón Pascual:

Cuando se inició todo andaba yo sin tener muy claro lo que quería hacer pero con miles de ideas rondando por la cabeza y aficionado a la construcción de títeres. Casi como un juego, probando cosas, se unió la mano y la bola de madera a la que doté de una expresión de asombro, de aceptación, una mirada directa y una nariz de payaso. Su gesto me cautivó y ahí comencé a jugar, a pensar pequeñas acciones: subir una maceta a la repisa de una ventana (que en realidad siempre fue mucho más que eso), correr detrás de un tren que se pierde…  Yo sabía que, como espectáculo, había algo más detrás de estas acciones. Cuando Lindes vio a Ros dando sus primeros pasos sin saber muy bien hacia dónde caminaba, supo encontrar desde el primer momento el sentido y la dirección y desde entonces Ros siempre hemos sido dos: Lindes y Ramón. Es importante el juego que originó el personaje, el espectáculo, pero mucho más importante es que los dos supimos encontrarnos en ese juego y crear uno que nos unía.

En el teatro

Tana Sanz:

Cuando vi el espectáculo por primera vez tuve la sensación de estar ante mis juguetes, objetos diminutos con los que de niña pasaba horas enteras jugando a componer el mundo. En vuestro espectáculo está la vida cotidiana representada en simples objetos: sillas, bancos, flores, maletas, cortinas, ventanas, relojes, trenes y estaciones… Con trozos de objetos viejos y rotos creáis un universo, y lo más importante, un universo vivo. ¡Si es que hasta los focos de luz son latas de guisantes! ¿Qué supone para vosotros construir vuestro propio atrezzo, vuestra escenografía? Esto hay que explicárselo a los espectadores, que quizás no saben que esos objetos y todo el decorado está construido por vosotros mismos.

Ramón Pascual y Lindes Farrè:

Pues es el juego de niños del que tu hablas.  Es dedicarle a las cosas el tiempo que se merecen, todo lo que uno recupera o construye con dedicación y ternura tiene alma, deja de ser un simple objeto y es una reivindicación también, porque no necesitamos ni la mitad de las cosas que tenemos, consumimos, malgastamos y tiramos sin parar. Nosotros construimos reciclando y rescatando de la basura pequeñas joyas desechadas y nos pone muy tristes ver tantos paraguas abandonados en los días de lluvia.

Darle vida a los objetos entra dentro de un mundo mágico y nos permite distanciarnos como humanos aunque les estemos dando todas nuestras calidades, y logremos identificarnos o identificar a personas con ellos porque les hemos dotado de sentimientos. Y además el proceso de trabajo de todo el espectáculo, el participar de cada uno de los procesos de construcción, nos convierte en artesanos, como si habláramos de un oficio antiguo de esos que están desapareciendo frente a las nuevas tecnologías.

Ros y Ramón_empieza el viaje

Tana Sanz:

Habladme del teatro de manipulación objetos, de vuestras influencias. De la poesía visual.

Lindes Farrè:

Yo vengo del mundo de la educación social pero por el camino me dejé enamorar por el clown y más tarde por  los títeres y todo ello lo apliqué a la intervención educativa, aunque terminé apartándome del trabajo de educadora social. Siempre consciente o inconscientemente estamos educando y pienso que es responsabilidad de todos potenciar la libertad y creatividad en los niños, para que puedan ser adultos libres i creativos.

Ramón Pascual:

Yo estudié psicología, pero siempre he mirado al teatro y una vez acabada la carrera me dediqué a estudiar y trabajar en el teatro. Por motivos económicos, mi formación ha sido autodidacta y aunque muchas veces me he perdido por el recorrido he tenido la libertad de elegir y probar nuevos caminos. Eso me ocurrió con los títeres y los objetos: un día se cruzaron en mi camino y decidí seguirlos.

Cuando nos juntamos los dos, cada uno tenía una formación teatral suficientemente sólida como para aportarnos cosas el uno al otro y a partir de aquí empezamos a poner en práctica nuestra propia poesía de la vida en el teatro. Esencialmente es eso: contamos las cosas como las sentimos pero utilizando las herramientas de las que disponemos.

Tana Sanz:

En esta historia no hay apenas palabras, solo una se escucha todo el tiempo envuelta en diferentes melodías: el SILENCIO. ¿Qué intención tiene?

Ramón Pascual y Lindes Farrè:

”Las palabras se comen el cerebro”. A veces la palabra no es sinónimo ni de expresión ni de comunicación. Con este espectáculo hemos descubierto que transmitir emociones es algo que, al pasarlo por la palabra, censuramos y juzgamos; pero no sucede con las acciones, que nos dan más libertad, que se convierten en algo más autentico. Se expresa y se transmite mucho más sin las palabras porque todo está dicho en las miradas, en las pausas, en las acciones.

Tana Sanz:

En la obra hay una gramola y un piano, y se diría que la música es la coprotagonista. ¿Cómo seleccionasteis la música hasta crear esa magnífica banda sonora de un viaje?

Ramón Pascual y Lindes Farrè:

Bueno, la melodía de partida fue Sur le ciel de Paris de Édith Piaf. Y a raíz de esta fuimos creando toda la banda sonora. Más bien, fue Santiago González quien creo la música. Una vez que tuvimos claro ese aire parisino de calles por la noche, de acordeones y amor que flotaba, construimos el resto de la historia pensando en los ritmos y las melodías que nos sugerían las acciones que nos íbamos proponiendo. Así, una vez estructurada toda la historia, hablamos con Santi y pactamos la música. Nosotros confiamos plenamente en él, así que el pacto era algo más parecido a: “aquí, que la música se detenga y se quede todo en suspenso; aquí, que entre con fuerza y sea más pesada; aquí…” Y siempre sin olvidar la cadencia de Sur le ciel de Paris. Un día Santi apareció con una maqueta y nos dijo: “¿a ver qué os parece esto?” Acertó de pleno. Y creo que fue porque nos entendió, nos compartió y los tres sabíamos que la música en este espectáculo era uno de los protagonistas indiscutibles. ¡Imagina si la música es protagonista, que la cajita de música que va insertada en el piano, esa, vino directamente de las calles de París! porque la casualidad, el amor y un amigo se confabularon para traérnosla… Pero esa es otra historia.

Tana Sanz:

Pero Ros es algo más que un viaje, es una metáfora de lo que significa estar vivos: sentir. Asistimos junto a Ros a lo que es sentirse perdido, desubicado. Pasamos momentos de miedo, de incredulidad, en los que pensamos que está todo perdido, para recuperar la ilusión y sentir lo que significa asumir riesgos. Recuerdo especialmente el número de la cuerda floja y me pareció un símil de los tiempos que corren. Y es que en Ros también está presente el circo. ¿Por qué esa alusión al circo?

Ramón Pascual:

Me encanta esta pregunta,  Ros de repente se encuentra en un numero de clown, en un circo, ¿por qué? Porque es una de las cosas que nos hacen falta en este mundo, más risas, más humor. El clown, el payaso, es un ser maravilloso, esta hecho de ingenuidad, amor, ternura, sinceridad, no tiene sentido del ridículo, tiene una gran autoestima, no se juzga y vive el fracaso de un modo muy distinto a nosotros. Pero todos tenemos nuestro propio payaso, escondido dentro, a veces lo sacamos en privado, nuestro clown tiene mucho de nuestro niño interior al que un día empezamos a censurar y a esconder, pero ahí sigue y en el fondo ahora es más grande y más fuerte, sólo hay que dejarlo salir .

Tana Sanz:

Ramón, no sé si eres consciente de ello, pero verte en el escenario es lo más parecido a ver a un mago de guante blanco que tiene el mundo en sus manos. ¿Eres consciente de ese efecto, de la atmósfera que creas? ¿Quién eres cuando estás ahí detrás?

Ramón Pascual:

Creo que sí, soy consciente de que ese es el efecto que pretendemos. Gracias por haberlo notado. Cuando empieza el espectáculo, yo soy el que dice: “te voy a enseñar un mundo interior lleno de fantasía y de magia”. Es la puerta a todo ese mundo del que ya hemos hablado y es el amigo y compañero de Ros en los momentos más difíciles. Al principio el títere y el mago se afectaban bien poco, quizá porque la relación no estaba tan clara. Poco a poco el vinculo ha ido creciendo y los momentos de relación entre Ros y yo han ido aumentando; en realidad ahora tenemos claro que yo soy un mago, tal y como cita la canción inicial, a veces Ros necesita un poco de magia, una ayuda desde fuera para seguir adelante, el mundo está lleno de momentos mágicos.

ROS y su titiritero

El mago Ramón y Ros

Tana Sanz:

Ramón, en la función apenas intercambias unos gestos con Ros, solo vemos un tímido diálogo visual entre vosotros. ¿No os habéis planteado en ningún momento desarrollar más esa relación? ¿Cómo es percibida por el público?

Ramón Pascual:

Como ya te he dicho en la pregunta anterior, los momentos de relación han ido aumentando con el tiempo y siempre que orgánicamente surjan más posibilidades de relación las incluiremos, por supuesto, pero Ros es el auténtico protagonista de esta historia. A veces, en improvisaciones o nuevas representaciones salen nuevos guiños y más gestos de amistad entre Ros y el Mago, esos siempre los incorporamos. Además, el público siempre acoge esta relación de muy buena gana, es algo que arranca sonrisas.

Tana Sanz:

Desde sus inicios “Ros” ha ido cosechando éxitos dondequiera que se ha presentado. En 2010 “Ros” participó en el BE Festival de Birmingham (UK), donde obtuvo la mención especial del Jurado por ser “el espectáculo más mágico de todos los presentados a concurso”. Ahora desde la distancia, 3 años después, ¿qué ha supuesto para vosotros ese galardón? ¿Ha abierto puertas al espectáculo? ¿Se interesaron los programadores y las salas por “Ros”? ¿Hacia dónde camina el espectáculo en estos momentos?

mención_especial_ Be Festival

Ros en el Be Festival en 2010

Ramón Pascual y Lindes Farrè:

El Bee Festival fue para nosotros una bocanada de aire y de impulso motivador. Nos quedamos  sorprendidos de cómo Ros enamoró a todos y eso nos dio el impulso para terminar el espectáculo del que ya teníamos muchas ideas para trabajar. Al ser un espectáculo sin texto, nos da grandes posibilidades para promocionarlo en festivales internacionales y es esta en la dirección que por ahora estamos trabajando y la que mejores resultados nos ha dado. El tema de la distribución en salas está difícil por la situación económica que vivimos (¡qué te voy a contar!). Actualmente tenemos en octubre funciones en Grecia y estamos terminando de cerrar funciones para la Red de Teatros Alternativos de España.

Tana Sanz:

Un deseo para “Ros”:

Ramón Pascual y Lindes Farrè:

Que pueda seguir volando sin duda mientras el espectáculo esté vivo y que podamos acompañarle, nosotros dos y nuestro pequeño Nil.

Tana Sanz:

Una última curiosidad: ¿Qué significa “Angélico Musgo”?

Ramón Pascual:

Bueno, cuando era un adolescente no me gustaba mucho el fútbol y era bastante solitario. Me dedicaba a escribir historias que enviaba a certámenes literarios. Para presentar estos cuentos y relatos me inventé un alter-ego, algo así como Clark Kent a Superman, Peter Parker a Spiderman… Yo me inventé a Angélico Musgo. Luego, con el tiempo, la idea de poner a una compañía el nombre de una persona nos pareció interesante y salió a relucir el alter-ego de la adolescencia.

Tana Sanz:

¿Algo más que queráis añadir?

Ramón Pascual y Lindes Farrè:

Sólo darte las gracias por tu entrevista y por tu interés. Y por seguirnos y venir a vernos actuar.

Tana Sanz:

A vosotros, gracias por responder a mis preguntas y subir a mi trapecio. Ojalá el impulso en él os lleve lejos.

Sala Fenix_cartel

El espectáculo de la Compañía ANGÉLICO MUSGO“Ros. Melógamo mínimo de un viaje”puede verse en Barcelona en la SALA FÈNIX los próximos 10, 11 y 12 de mayo. Un espacio polivalente de teatro, formación y exposiciones en el centro de Barcelona, una sala de reciente creación que nace con una apuesta valiente de programación teatral y artística, con el foco de atención puesto en el placer de los detalles y el acento en los valores tradicionales de la expresión artística: EMOCIÓN, ESTÉTICA, VERDAD.

En Sala Fènix encontraréis una programación teatral tanto para adultos como para familias, basada principalmente en el teatro de máscaras, el cabaret, las marionetas y la Commedia Dell’Arte.

NOTA:

Todas las fotografías que se muestran han sido cedidas por ANGÉLICO MUSGO.

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Un INMENSO MÍNIMO ESPECTÁCULO de títeres y objetos, dedicado a los detalles que dan sentido a nuestra vida

ROS. MELÓGAMO MÍNIMO DE UN VIAJE

Teatro de títeres y objetos.

Dedicado a los detalles que forman nuestra vida.

Una gran historia que desde este blog, dedicado a ideas y proyectos en movimiento en los que creo, recupero hoy para que no se quede en un recuerdo, y para impulsarla y hacer que brille desde muy lejos.

 
 

Siempre me ha cautivado todo lo que tiene que ver con imantar vida a lo inanimado.

De pequeñita solía entretenerme con cualquier cosa, dialogaba con los objetos que convivían con mis juguetes y me fascinaban las historias de muñecos de plastilina. Pero, sobre todo, si algo había que consiguiese que estuviese quieta, inmóvil, eran  ¡las marionetas! Me transmitían algo que no logro definir y que sé que solo las manos de un titiritero logra. Hoy en día, sigo siendo esa niña boquiabierta y que apenas pestañea cuando asisto a un teatro de títeres o a una función de cuentacuentos.

No hace mucho, este invierno, fui a ver un teatro de títeres y objetos y lo que descubrí fue una función mágica y a dos grandes artistas de lo intangible: Ramon Pascual y Lindes Farré.

Descubrí un inmenso mínimo espectáculo que lleva por título: Ros. Melógamo Mínimo de un viaje. Una historia de objetos, melodías y silencios, creada por el titiritero Ramón Pascual y dirigida por Lindes Farré y que ha cosechado innumerables éxitos. El espectáculo logró, entre otros reconocimientos, la Mención especial del Jurado en el BEFestival de Birmingham (UK-2010) por ser el espectáculo más mágico de todos los presentados a concurso.

Ramón Pascual, desde su compañía ANGELICO MUSGO impulsa el teatro de títeres y objetos. Y aquella tarde en que decidí ir a verlo, tuve el placer de conocer a Ros, la pequeña marioneta con cuerpo de mano (la de Ramon) y cabeza de madera.

Aquella tarde salí del teatro con la sensación de que volar en estos tiempos todavía es posible.  Por eso hoy he querido recuperar ese recuerdo y subirlo a mi trapecio. Para impulsar a Ros y a Ramón, para que su historia sobre la grandeza que habita en lo mínimo llegue muy lejos.

Ros es un ser tremendamente tierno y cercano al espectador. Todo lo que tiene esa pequeña personita de diminuto lo tiene de grande. Es emocionante ver como sus miedos, sus dudas, sus pasos vacilantes quedan atrás cuando se atreve a coger su maleta y seguir adelante. Lo recuerdo en el andén de la estación, temeroso y sorprendido por el ir y venir de otros viajeros, con esa expresión de “¿Y ahora qué?”; lo estoy viendo suspendido en la cuerda floja (¡sí! ¡también en Ros está presente el circo!) con esa mezcla de miedo y determinación y creo que ese número, el de la cuerda floja, es todo un símbolo para los tiempos que corren. ¡Bravo Ros!
 

Ros y Ramon
Fotografía: ANGÉLICO MUSGO

 
 
Os invito a que descubráis a ANGÉLICO MUSGO, el universo que ese proyecto crea a partir de pequeñas cositas y restos de otras.
 
Aquél día, cuando acabó la función, los espectadores tuvimos la oportunidad de acercarnos al escenario y ver de cerca todos los bártulos de Ros. En ese momento fui consciente de que en realidad todo aquello eran simples objetos (que me recordaron a mis viejos juguetes) y que si habían tenido vida había sido gracias a la magia de las manos de un sorprendente titiritero.

¡Gracias Ramón por crear ese universo!

Desde hoy, tu Ros y tu, ya voláis también subidos a mi trapecio.