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Malabares de poesía y reflexión (6): Alquimia envuelta en mágica seda

Decía Helen Keller que «las cosas mejores y más bellas del mundo no pueden verse ni tocarse… pero se sienten en el corazón.» Y es cierto, pero solemos olvidarlo a menudo. Y es que la belleza en esencia es efímera, silvestre y frágil a un tiempo. La belleza de una amapola, por ejemplo, es algo que no podemos poseer, que se marchita si la arrancamos para llevárnosla. Algo así sucede con las mejores cosas de este mundo, no están ahí para que nos apoderemos de ellas, si no para que las sintamos y las disfrutemos.

Envuelto en un lazo de seda y con el comentario del filósofo Amador Martos llega hoy el cuento de Isabela Méndez.  ¿Qué mejor regalo podíamos compartir con vosotros en un día como hoy?

Feliz Navidad.

 

EL CUENTO, por Isabela Méndez

“LA CAJITA”

Una mujer había pedido a Magot amuletos y recetas mágicas para salir de la apatía. Magot le envió una caja menuda envuelta en tela con un lujoso lazo de seda.

La mujer recibió el paquetito, encendió velas e inciensos, puso a quemar aceite de mandarina y cantó una melodía ancestral.

ed im acob ecan nu otnac

euq árajaiv atsah al arutla

odneicah otcefe ne le otca

arap raruc sim sarusif

Al concluir, con solemnidad abrió la cajita. Sus ojos se expandieron en señal de sorpresa, después su ceño se volvió un acordeón y con ansiedad buscó alguna señal o letra, primero en el envoltorio, luego en el interior de la cajita.

¡Estaba vacía!, ¿qué objeto podría tener semejante obsequio?

La mujer pasó del asombro a la rabia.

—¡Ya me escuchará ese Magot! Es un hechicero barato. Tonto del nabo, brujo de poca monta, ¡maguito!

En pocos minutos, con energía de torbellino puso en orden la casa, se aseó, eligió un buen vestido, amarró su cabellera roja con una cinta y maquilló su rostro meticulosamente. Apagó las velas, se roció con perfume y salió airada a la calle.

La mujer caminaba con paso agresivo, sus glúteos se movían en un baile pendular, los senos parecían querer salirse del vestido, la cinta se le soltó del cabello, el pelo rojizo y crespo se abrió a su alrededor formando un halo de fuego. Lucía radiante, irresistible, y por el camino recibió un tropel de piropos:

—Si todas las mujeres caminaran así, el mundo sería una pandereta.

—¡Guapa!

—¡Eres un bellezón!

—¡Cuando Dios hizo los suspiros, seguro te estaba mirando!

Aunque no se detuvo ni un instante, los piropos la animaron. Sintió lo que sienten las mujeres cuando les dicen cosas bonitas. Se iluminó su mirada, su postura se hizo altiva, sus caderas expandieron aún más el bamboleo, se sabía dueña de un tesoro.

Casi con una sonrisa, decidió entrar a la floristería para comprar un ramo con el cual decorar más tarde su habitación.

Pasó del olor de las rosas al de las hojas de eucaliptus, de allí al color de los tulipanes, a la elegancia de los lirios, hasta llegar a las margaritas.

Al salir de la tienda, su enojo contra el mago se había evaporado.

De regreso a casa su paso era relajado y liviano.

Con las margaritas entre las manos ensayaba frases amables, para la carta que escribiría a Magot como muestra de agradecimiento.

De mi boca nace un canto

que viajará hasta la altura

haciendo efecto en el acto

para curar mis fisuras.

Tinta y acuarela sobre papel
Pincelada: Isabela Méndez

 

LA REFLEXIÓN, por Amador Martos

“ALQUIMIA”

En estas fechas tan entrañables de reuniones familiares, son costumbre los buenos deseos para nuestros seres queridos. Se suceden los rituales paganos en un afán de atraer la buena suerte, la salud y el éxito. Cada cual tiene su peculiar fórmula: llevar una prenda íntima de color rojo, poner el anillo en la copa o atragantarse con las uvas. También se acelera el ciclo de las compras para cumplir con un mandamiento no escrito pero subyacente en nuestra cultura occidental: el consumismo. Confieso que no creo en nada de todo eso. Pero sí creo en la fuerza del amor, los pensamientos y las palabras.

De nada sirve regalar si la intención no es sincera. De nada sirve desear buenas fiestas por un mero formalismo. De nada sirve  aparentar en el mundo exterior lo que no se vive en el mundo interior. La verdadera magia no se ejerce con objetos de culto. La auténtica magia se vive con una mente comprensiva, un corazón compasivo y unas relaciones constructivas con los demás. Y no hay que esperar a las fechas navideñas para dejar expresar lo que todo el año llevamos dentro. Vuelvo a confesar que no creo en el poder oculto de los amuletos y demás fetiches, pero sí creo en la fuerza del amor, los pensamientos y las palabras.

Las palabras vacías de buenos pensamientos son una fachada para los sentidos. Los pensamientos sin la fuerza del amor son como pompas que se desvanecen. En estas fechas tan señaladas de reuniones familiares, todos buscan el poder de la verdadera magia, pero pocos son capaces de descubrirla. ¿No será que buscamos hacer trucos de magia cuando tenemos a nuestro alcance la alquimia que producen el amor, los pensamientos y las palabras?

¡Feliz alquimia!

 


El Alzheimer, esa cosa que no se quita

Hay palabras sobreutilizadas, infravaloradas y devaluadas por el uso, y a las que acabamos por no prestar atención. Hasta que un día caen sobre nosotros como una losa. Es entonces cuando las percibimos en toda su magnitud y descubrimos su verdadero significado, también las historias que se agazapan entre sus letras.

ALZHEIMER es una de esas palabras. Una palabra con un sonido tosco y áspero, que incluso cruje al pronunciarla. ¿Cómo explicarle esa palabra a un niño? ¿Qué decirle cuando de repente su abuela ya no es la misma de siempre?

Justamente ese trabajo es el que aborda la ilustradora Rosa Alonso en su álbum ilustrado LA IAIA TIENE UNA COSA QUE NO SE QUITA.

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Boceto de una de las ilustraciones del álbum de Rosa Alonso, La iaia tiene una cosa que no se quita

La idea surgió según me explicó la propia Rosa Alonso en un taller con niños de 7 años de primaria, en enero de 2012. De esa interacción de los niños con la ilustradora fue tomando forma este álbum, en el que una niñita nos habla de los cambios que el Alzheimer provoca en su abuela: como echa en falta las historias que le explicaba antes, y como a pesar de ello hay algo que no ha cambiado entre ellas: basta una mirada cómplice para que abuela y nieta se entiendan.

Me dice Rosa Alonso que la difusión es indispensable, y que ella sueña con ver el álbum editado en formato papel y en darlo a conocer ya que hay algo que resulta imprescindible: la sensibilización.

Pues bien Rosa, desde este trapecio tu álbum ya se mece para volar lejos! A ver si en 2013 lo vemos editado en papel!

NOTA: el álbum está disponible en dos idiomas, en castellano y en catalán.


Malabares de poesía y reflexión (5): Triángulos inconfesables

De triángulos, engaños, fantasías y finales abiertos habla la propuesta de la escritora Isabela Méndez y del filósofo Amador Martos que presentamos hoy.

Sin más preámbulos.

 

EL MICRORRELATO, por Isabela Méndez

“TRIÁNGULO”

Estuvo buscando el vértice del triángulo para lanzarse y morir.

Pero la esposa y la amante lo impidieron, aplanando el terreno.

Tras descubrir el engaño se propusieron hacerle tortuoso el camino.

Actualmente trabajan juntas en la creación del laberinto.

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Título del microrrelato: Triángulo
Título del dibujo: Las caras de un triángulo (técnica mixta)
Palabra y pincelada de Isabela Méndez.
Este microrrelato participó en el concurso «Històries a cel ras: Concurs de Microrelats» que el Museu d’Història de Catalunya convocó a principios de verano de 2012.

 

LA REFLEXIÓN, por Amador Martos

“FANTASÍA INCONFESABLE”

¿Quién no ha tenido la fantasía de un ménage à trois? Pero, ¿cuántas personas lo han practicado? La mayoría de transgresores sexuales se quedan a medio camino entre la aparente fidelidad a su pareja y tener un amante con falsas promesas. Este tipo de triángulo amoroso edificado sobre el engaño suele acabar mal, muy mal, pues nadie quiere ser un segundo plato, porque nadie quiere ser víctima del engaño: las consecuencias pueden ser imprevisibles ya que no es nada deseable enfrentarse a dos personas despechadas por la traición. La venganza es un plato que se sirve frío, muy frío: el desenlace quizás sea tan fatal como la caída desde un pico montañoso.

Sin lugar a dudas que el pérfido embaucador se merece la mayor de las penitencias, pero después, ¿qué? ¿Es posible un castigo indefinido? ¿Y si, en conciencia, amara a su pareja y a su amante? Al fin y al cabo, éstas no pueden negar que en ellas queda algo de sentimientos hacia él, si no ¿por qué no haber ejercido la mejor de las venganzas: dejarlo caer hasta la ultratumba?

Entre el odio y el amor hay un velo muy fino y los pensamientos negativos, a la postre, son destructores de la naturaleza humana. El mayor de los castigos que pareja y amante pueden infligirle, es obligarle a amarlas simultáneamente a las dos. ¡Eso sí que es un castigo! ¡Toda una catarsis! ¡Menuda salida del laberinto: un ménage à trois! ¡Una fantasía hecha realidad, pero inconfesable!

Y es una fantasía inconfesable porque la convención social no lo permite: ¡no se puede hacer!, pero si se hace ¡no se puede decir!, so pena de ser arrojado al ostracismo bajo el yugo de la ignominia, como si de un crimen se tratara, cuando solo es una fuerza desatada en el cumplimiento de un castigo, o de una fantasía sexual, o de una consentida relación poliamorosa. Esta propuesta puede parecer un dislate, pero sé muy bien de lo que hablo, bueno…, creo saber de lo que hablo.

Hay que ser muy valiente, o tener algo de locura, para integrar en un triángulo amoroso pareja y amante. Sin embargo, las relaciones liberales se están abriendo paso en nuestra sociedad gracias a personas tolerantes y dispuestas a compartir sexo explícito en una simbiosis de fantasía a tres bandas. Algo muy difícil, pero no imposible. La propuesta de un ménage à trois pudiera parecer excesivamente imaginaria pero verosímil para aquellos que la han experimentado y que, no obstante, no pueden vanagloriarse de ello. Las personas que han hecho realidad ese sueño son como seres de otra galaxia pues son presos de una fantasía inconfesable. Son personas privilegiadas que han participado de una experiencia única e inefable. Ciertamente, el ménage à trois es solo para una minoría, una fantasía para el resto. Esos atrevidos transgresores del sexo y del amor son identificados con la etiqueta de “liberales”. El ejercicio de esa libertad tiene un gran mérito, pues al decir del filósofo francés Rousseau: “Es verdaderamente libre aquel que desea solamente lo que es capaz de realizar y que hace lo que le agrada”.


Prosa diminuta, cuentos breves y pinceladas de Isabela Méndez

aperitivos de tinta_portada

Open book

Un 9 de mayo de 2012 este blog cogió impulso y alzó el vuelo por vez primera. Hoy, casi 7 meses después, desde este trapecio de tinta se publica y lanza la primera recopilación de textos y dibujos de Isabela Méndez.

Como sucede con los números de circo más arriesgados, hay mucho en juego: talento, horas de trabajo, ilusiones y sobre todo ganas de compartir con el público y de sentirlo cerca.

Hoy cumplo uno de los objetivos que me planteé al comenzar a escribir este blog: publicar a Isabela Méndez.

Gracias a todos los seguidores de este pequeño espacio en movimiento, en el que el arte y el pensamiento se dan la mano para dibujar piruetas y giros inesperados.

A todos vosotros va dedicado este primer número de los «APERITIVOS DE TINTA» de Isabela Méndez.


La musa encendida

El otro día recibí un regalo, una frase, tres palabras: un artículo, un sustantivo y un adjetivo.

Como pasa con la mayoría de regalos, siempre hay una tarjeta, pero esta vez había una consigna: “Te lo regalo. Haz algo con eso”.

Quién lo escribió desde luego sabe cuánto me gustan las palabras, el poder y el mundo oculto que encierran.

¡La frase era divina! Lo primero que pensé es que podría ser el título perfecto para un cuento.

Pero yo no soy escritora. ¿Qué hacer entonces con ese singular regalo? La consigna lo decía claramente y en imperativo: “Haz algo con eso”.

Y esta mañana, mientras iba de camino al trabajo, la vi.

Aquella niña que se pasaba las horas muertas observando el mundo, sin juzgarlo, como todos los niños, la que jugaba a descubrir lo que escondía una diminuta piedrecita, la niña para la que el mundo podía encontrarse en lo más insignificante y a lo que ella dedicaba toda su atención, aquella niña era la auténtica propietaria de esa frase: “LA MUSA ENCENDIDA».

Con la musa encendida, palpando el mundo en una piedrecita.

Para R.: Quizás algún día hagamos juntos un bonito cuento con esa frase.


La medicina de los cuentos

Este fin de semana dos grandes de la narración oral, Ignasi Potrony e Isabela Méndez, han destapado para pequeños y mayores el frasco que contiene la mejor medicina para remedio de males: la sonrisa.

Apenas dos sillas, una gran alfombra y más sillas alrededor formando un anfiteatro. Todo dispuesto en una sala de CosmoCaixa Barcelona para acoger una insólita sesión de cuentos. Y es que las historias se fueron entrelazando y, como por arte de birlibirloque, algunos personajes saltaban de un cuento a otro hilando un gran espectáculo de pequeño formato.

Isabela Méndez e Ignasi Potrony
¡Ui, Ui! Cuentacuentos para remedio de los males
CosmoCaixa Barcelona (24 y 25 de noviembre de 2012)

Isabela e Ignasi consiguieron que un águila alzase el vuelo, subieron pequeñas hormigas a sus manos e hicieron sonar la campanilla de la felicidad.

Recuperemos la tradición de reunirnos para escuchar historias, para hacer presente lo que no está, para crear un ejercicio colectivo e imaginar juntos nuevos mundos. Descubriremos sin apenas darnos cuenta el poder de la evocación, la medicina que libera un cuento.


Lugares con plaza reservada para las palabras (1)

Hay lugares en los que las palabras dichas en voz alta tienen plaza reservada.

Uno de esos lugares exquisitos para albergar el lenguaje son los cortos.

Hoy rescatamos una obra deliciosa de Marc Besas: EL NÚMERO. En él, las palabras en la voz del gran Juan Tamariz cobran magia.

Dedicado a todas las personas que trabajan porque los proyectos audiovisuales sean posibles.


Malabares de poesía y reflexión (4): Besos enjaulados

El beso que deseaste dar y nunca diste. ¿Qué pasa con ese beso?

¿Puede existir un beso enjaulado? ¿O acaso ese beso se pierde? ¿O sigue ahí y lo vuelves a soñar siempre?

Con  el microrrelato con tintes de poema de la escritora Isabela Méndez y el comentario del filósofo Amador Martos, esta nueva entrega de «Malabares de poesía y reflexión» os invita a abrir el debate.

Esperamos vuestros comentarios!

EL MICRORRELATO, por Isabela Méndez

«JAULA»


Título del poema: Jaula ©
Título del dibujo: El beso encogido (Técnica mixta)
Palabra y pincelada de Isabela Méndez

LA REFLEXIÓN, por Amador Martos

«BESOS»

Puede uno guardar sus pensamientos en un alarde de cautela, se puede incluso apresar los sentimientos hasta hacernos inexpresivos, y no pasar nada con todo ello. Pero es imposible enjaular los besos. Porque un beso es como el maná, un manantial que brota y brota, y entra en el círculo virtuoso del amor que devuelve lo que se da. El que no da un beso, lo pierde para siempre. El que da un beso, pone una semilla para que broten manojos de ellos.

Cuando se da un beso, sobran las palabras. Las palabras pueden poetizar los mejores sentimientos pero el beso es el sentimiento personificado de una emoción. La emoción es una fuerza universal que nos humaniza; y el beso es la expresión y la visibilidad de esa emoción que no se ve pero se siente y se transmite. La emoción suprema es el amor, una fuerza no suficientemente conocida y que encierra un enigma: sabemos que existe pero no podemos enjaularla. ¡Y qué decir de los besos!, pues solo pueden salir, fluir, explayarse, nunca replegarse sobre sí mismos. Decía la poeta estadounidense Emily Dickinson: “Todo lo que sabemos del amor es que el amor es todo lo que hay”. Y yo añadiría: y el beso, su mejor embajador. Quien vive sin amor, no puede decirse que viva. Quien vive sin besos, no puede decirse que ame. Quien vive sin amor y sin besos, bien pudiera ser una persona excesivamente introvertida y cautiva de sus propios pensamientos y sentimientos, y no pasar nada con ello, o sí.

Nota sobre JAULAEste microrrelato participó el verano de 2012 en el Concurso de Microrrelatos organizado por el Museu d’Història de Catalunya: «Històries a cel ras»


Cuentos con palabras reversibles?… Quizás no! Ah?

Hoy el trapecio reparte signos de exclamación!

¿Qué sucede cuando a una palabra se le da la vuelta?…

¿Qué sucede cuando en un cuento brota una canción?…

Mmm… (es la alegría que nos hace soñar).

Aahhh!!!! (esto es lo que ocurre cuando menos te lo esperas).

Ooohh!!! (Es el sonido de la sorpresa cuando nos asalta).

Estas respuestas solo las encontrarás en un Festival de Narración Oral: el FESTIVAL MUNT DE MOTS, el festival de narración oral de Barcelona, que se celebra del 20 a 27 de octubre.

Pero damas, caballeros!!! Aun hay más!!!!!

Rrrredoble de tambores!!!!!

OOOOHHhhhhh! WOooowwwww!!!!

El próximo día 23 de octubre Isabela Méndez narrará sus propios cuentos en el marco de este festival que acoge la Casa Amèrica Catalunya.

Cuentos en prosa y verso, breves y no tanto, que hablan o cantan sobre amor, la rabia, la creación, alguna princesa y las vueltas que una palabra puede dar.

Cuentos en los que brota el humor y quizás también alguna que otra lágrima.

Son cuentos de la pluma de Isabela Méndez y que traen el eco de la tradición oral de su país natal: Venezuela.

Continuará…


Malabares de poesía y reflexión (3): La materia de las palabras

Las preguntas, y más si son la llave que abre la puerta de un relato, siempre resultan intrigantes y seductoras. Por eso, si la pregunta que da inicio a la historia lanza un interrogante tan profundo como el que se plantea en la primea línea del cuento de hoy,  la intriga ya está servida nada más comenzar.

Este cuento de Isabela Méndez es como los perfumes: pura esencia. Y como pasa con las mejores fragancias, que dejan un halo de aroma en el tiempo y en el aire, este breve relato también deja en lector algo intangible, lo más parecido a la reflexión hecha poesía.

Que lo disfrutéis tanto como yo, cuando lo leí por vez primera.

Y atención al comentario del filósofo Amador Martos, esta vez viene cargado de sutileza!

EL CUENTO, por Isabela Méndez

«Curiosidad verbal»

Título del cuento: Curiosidad verbal © ®
Cuento y dibujo de Isabela Méndez

-¿Qué son las palabras? -preguntó la niña al mago.
-Son los puntos donde el silencio y la urgencia tienen hijos -respondió el mago, y continuó diciendo-, por eso has de tener cuidado al usarlas. Sucede que al igual que los hijos, crecen, se hacen independientes y crean historias que ya no están bajo tu dominio.

LA REFLEXIÓN, por Amador Martos

«LOGOS»

Las palabras son el medio de expresión, por excelencia, de lo más profundo de nuestro ser. Mediante las palabras nos comunicamos, nos amamos, pero también nos odiamos. Todos los sentimientos tienen cabida en las palabras, desde la más excelsa poesía hasta el balbuceante primer “mamá” de un bebé.

Muchos creen que las palabras se pueden utilizar indiscriminadamente sin reflexión, sin argumentación, sin un coherente discurso interior. Pero no. ¿Cuántas veces nos hemos arrepentido de haber expresado mal nuestros pensamientos, dando lugar a malinterpretaciones o equívocos? ¿Quién no ha sido esclavo de sus palabras al dejarse llevar por las bajas pasiones como la ira, por ejemplo? Las palabras pueden ser la llave de nuestra felicidad pero también abrir la puerta al más profundo infierno. Por eso conviene cuidarlas, mimarlas, amarlas, expresarlas con ternura, utilizar las más convenientes y hacerlas vibrar con la entonación más adecuada. En definitiva, las palabras son el retablo de nuestra personalidad.

Fue el filósofo griego Heráclito uno de los primeros en considerar la importancia de la palabra meditada, reflexionada y razonada. Esta pauta cognitiva se conoce como LOGOS. Entorno al Logos fundó toda su filosofía. Para Heráclito, el LOGOS, o palabra meditada, es la gran unidad de la realidad. Heráclito nos pide que la escuchemos, es decir, que esperemos a que ella se manifieste sola, en lugar de presionar, pues considera que cuando nos apartamos del LOGOS se pierde el sentido de la existencia. Siguiendo el consejo de su proverbial filosofía, yo también he dejado expresar el LOGOS en este comentario.