El otro día recibí un regalo, una frase, tres palabras: un artículo, un sustantivo y un adjetivo.
Como pasa con la mayoría de regalos, siempre hay una tarjeta, pero esta vez había una consigna: “Te lo regalo. Haz algo con eso”.
Quién lo escribió desde luego sabe cuánto me gustan las palabras, el poder y el mundo oculto que encierran.
¡La frase era divina! Lo primero que pensé es que podría ser el título perfecto para un cuento.
Pero yo no soy escritora. ¿Qué hacer entonces con ese singular regalo? La consigna lo decía claramente y en imperativo: “Haz algo con eso”.
Y esta mañana, mientras iba de camino al trabajo, la vi.
Aquella niña que se pasaba las horas muertas observando el mundo, sin juzgarlo, como todos los niños, la que jugaba a descubrir lo que escondía una diminuta piedrecita, la niña para la que el mundo podía encontrarse en lo más insignificante y a lo que ella dedicaba toda su atención, aquella niña era la auténtica propietaria de esa frase: “LA MUSA ENCENDIDA».
Para R.: Quizás algún día hagamos juntos un bonito cuento con esa frase.
29/11/12 at 11:33 am
«La musa encendida, eterna y recién nacida,
palpando con sus tiernos dedos
aprende de nuevos sentimientos
y a todo lo que toca– le da una nueva vida… »
( la imagen es la representación viva de la musa, gracias Tana por compartirlo y darle este enfoque, lo que confirma que en ti también esta encendida la musa:))