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Conversación con Sandra Rossi: La importancia de la preposición “CON” a la hora de contar un cuento

Un espectáculo de narración oral para mí, no es un trabajo PARA el público, es un trabajo CON el público. Para mí es muy importante destacar esta preposición, “CON”, porque yo no estoy detrás de una cuarta pared. Yo estoy allí para compartir y me doy cuenta de que ellos aceptan mi invitación. Para mí existe este vínculo, no hay distancia, yo trabajo CON el público. Cuando lo das todo el otro te recibe y vuelve a tus brazos. Es un oficio de compartir. Y es de las cosas que más amo de mi trabajo”.

Un cuento está hecho de palabras, saboreadas y paladeadas. Ñam, ñam, ñam… está hecho del gusto de la palabra. Está hecho de emociones, de imágenes, de sonidos, de olores, del cuerpo del narrador, de su presencia y de su mirada. Y también está hecho de quien lo escucha, por eso vuelvo a la preposición “CON”, porque el cuento también está hecho de eso, de quien te está escuchando”.

SANDRA ROSSI


La narradora Sandra Rossi en uno de sus espectáculos.
Fotografía cedida por Sandra Rossi

Hoy comparto la conversación que, gracias a la oportunidad que me brinda TRIVIUM Gestió Cultural, pude tener con la narradora oral Sandra Rossi.

Entre otras muchas cosas, Sandra me dijo: “Recuerdo a mi padre, él era un narrador de historias no oficial, él sabía contar. Empezaba a explicar y se hacía el silencio, la suspensión del tiempo y todos a su alrededor le escuchaban. Conseguía crear el hechizo. Para mí las palabras siempre han tenido una magia, un hechizo en sí mismas, cadenciosas, que te envuelven…”

Os invito a”degustar” las reflexiones que sobre palabras, cuentos y el hechizo de suspender el tiempo compartimos juntas, una charla en la que a ambas se nos paró el reloj. Ojalá un día podamos retomarla, se nos quedaron muchas cosas en el tintero…

Fue un placer, Sandra.

Aquí están los enlaces a la entrevista:

En castellano: http://triviumgc.com/es/content/entrevistas-narradores-orales-sandra-rossi

En catalán: http://triviumgc.com/ca/content/entrevistes-narradors-orals-sandra-rossi

¡Que la disfrutéis!

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Desarrollar la creatividad y trabajar con la escucha

Hoy nos alegra compartir un valiente artículo de IMA BLUMM en el que este blog se ve reflejado. El artículo lleva por título: Como John Cage descubrió que el silencio no existe o Sobre creatividad, cerebro, sonidos y redes sociales.

Y dice entre otras cosas:

“El desarrollo de la escucha, de la percepción directa del sonido como tal fue uno de los ejes centrales de las premisas en que se basaba el trabajo de John Cage. Él aclamaba que la música harmónica, a lo que la gran parte de nosotros estamos acostumbrados como música, ha hecho vago nuestro sentido de escucha. Dado que la música harmónica siempre sigue ciertas reglas comunes que nuestra cultura ya tiene integrada en nuestro subconcsciente, nos es suficiente con oír las primeras notas para poder imaginar como va a seguir la melodía. Por lo tanto en realidad no escuchamos de verdad la música, nos la imaginamos. John Cage pretendía con su trabajo devolvernos a la escucha de los sonidos tal como son, para que aprendiésemos de nuevo a oír la música de lo mundano que nos rodea.

[…]

Si queremos salir de este círculo desarrollando nuestra creatividad, es imprescindible que empecemos a entrenar nuestra atención. Trabajar con la escucha en este sentido puede ser un ejercicio de gran valor. Vivimos en un mundo plagado de imágenes. Y el hecho de que nos hemos vuelto más visuales  contribuye a que cada vez prestemos menos atención, solamente escaneando el mundo que nos rodea. Esa inmediatez nos lleva cada vez a correr más deprisa, y deja aún menos tiempo para prestar atención”.

Os invitamos a leer el artículo entero, encontraréis en él los twitts sonoros de Isabela Méndez y una musa arrugada y arriesgada por su planteamiento y diseño sonoro. ¡Que disfrutéis de la lectura y de la escucha!


Pueblos de agua

La poesía, la escucha y la participación vienen de la mano de Amparo Matilda.

¡Escúchenla!

Poema Pueblos de Agua


Amparo Matilda en sOpA’13 Congress

Amparo Matilda ya se encuentra en Malpartida de Cáceres, allí participará los próximos días 18, 19, 20 y 21 de septiembre como ponente en el I Congreso Internacional sobre Educación y Socialización del Patrimonio en el Medio Rural.

Desde su canal de SoundCloud Amparo nos explica como será su ponencia y comparte la alegría que siente por haber sido invitada a crear su particular lienzo de la comunicación en la primera edición de un congreso tan inusual y necesario como es este.


El lienzo de la comunicación

Amparo Matilda Escribano Cienfuegos se encuentra de viaje. Ha sido invitada a participar en el I Congreso Internacional sobre Educación y Socialización del Patrimonio en el Medio Rural, que tendrá los próximos días 18, 19, 20 y 21 de septiembre en Malpartida de Cáceres. Allí presentará un proyecto sobre el patrimonio intangible de las palabras y la materia sonora de los textos.

Para ella, que es pintora y poeta, las pinceladas y las palabras siempre han guardado una estrecha relación. Unos días antes de emprender el viaje, y acompañada por su colaboradora Cruz, Amparo estuvo de peregrinación por diferentes galerías y salas de exposición de Barcelona. Y justamente en uno de esos lugares fue donde decidió grabar esta reflexión sobre la palabra hablada.

Amparo Matilda os espera para compartir en su perfil de Twitter y en su canal en SoundCloud. Desde esos rincones sonoros y en vuestra compañía es como crea su particular lienzo de la comunicación.

En Twitter: @RasgandoColores

En SoundCloud: https://soundcloud.com/amparo_comparte_contigo


Darle cuerda al mundo y escuchar como suena

A lo largo de esta semana presentaremos nuestro proyecto de lectura en voz alta Textos para comer por el oído en el marco del I Congreso Internacional sobre Educación y Socialización del Patrimonio en el Medio Rural (18, 19, 20 y 21 de septiembre de 2013, Malpartida de Cáceres).

La nuestra es una iniciativa que invita a explorar los textos por el oído, un proyecto alrededor de la escucha, sobre el patrimonio intangible de las palabras y la materia sonora de la que están hechas.

Con motivo de nuestra participación en dicho congreso, pedí a Isabela Méndez, la actriz y escritora junto a quien hemos desarrollado las diferentes propuestas que configuran el proyecto, que escribiese una breve reflexión acerca de la escucha, de lo que para una actriz y escritora es el sonido de las palabras y del lenguaje. Ella ha ido un poquito más allá y nos confiesa en este texto como escucha el tiempo y el mundo, como siente su latido y lo descifra y recibe a través del oído. Isabela nos regala un billete, una invitación a darle cuerda al mundo.


Las texturas del tiempo
Ilustración de Juan Luis López Anaya
Técnica: Acuarela con tinta china 

TICTAC, TICTAC, TICTAC… por Isabela Méndez

Tictac, tictac, tictac, solíamos escuchar el paso del tiempo, el reloj parecía exprimir su propia esfera, sacar de ella segundos, agruparlos en minutos, almacenarlos en horas… El transcurrir de los días sonaba. Para mantener el reloj funcionando, debíamos darle cuerda. Era un momento mágico, en el que tras girar las minúsculas llaves, insuflábamos vida a aquel planeta de muñeca, o de pared.

Hoy ya casi no se ven relojes de ese tipo, ahora el tiempo parpadea en pantallas, sin percusión, sin campanas, sin cucos. Un tiempo mudo.

Yo me confieso enamorada del sonido y, por ende, del silencio, del entramado que generan para darnos pistas sobre el mundo. Quizás ese amor lo siento en parte porque soy actriz y sé la responsabilidad que recoge una palabra, el peso de un silencio, de las intenciones que cabalgan sobre las entonaciones a la hora de hablar, o de callar. Pero estoy segura de que hay otro aspecto que me ha convertido en devota del lenguaje hablado, y es el hecho de que nací con problemas severos de visión, razón por la cual, buena parte de la información que descifro a diario, la recibo por el oído.

La escucha es una herramienta básica de observación para una actriz, pues es del mundo real del que absorbo modismos, matices, acentos, atmósferas, que luego nutren a mis personajes y brindan un amplio abanico de opciones a mis narraciones de cuentos.

Disfruto como una niña de las conversaciones de la gente, del que canturrea por la calle, de las vendedoras, de los carniceros a la hora de hablar de sus productos, todo sirve para aprender y aprehender. Pero mientras yo me dedico a escuchar, la inmensa mayoría de la gente se dedica a ver. No solo la vida cotidiana sino también el recreo parecen entrar casi exclusivamente por los ojos. Hoy en día la multiplicidad de efectos visuales que ofrecen la televisión, el cine, los videojuegos y los videoclips de los cantantes,  dejan muy poco margen a la escucha. Hay tal saturación de estímulos para la vista que se está desaprendiendo a sentir y entender, a imaginar a partir del oído. Antes había espacio para los cuentos alrededor del fuego, para la radio, ahora es casi una obligación que te distraigan visualmente.

Sigo nadando contra corriente y tengo la alegría de ir acompañada, vamos en cardúmenes, y es que algunos continuamos apostando por la escucha. Por eso os animo a probar, a leer en voz alta, a sentir los sonidos de la calle, del bosque, de la plaza, del parque. Os invito a imaginar usando el oído, a crear vuestros propios lienzos y escenas,  partiendo de la variedad de sonidos que os arroja el mundo.

Volved al tictac, asomaos con el cuco para celebrar cantando que ha pasado una hora, trepad con las orejas a un campanario y haced una fiesta cuando repique.

¡Que suene el mundo! ¡Dadle cuerda!

NOTA:

El dibujo que acompaña esta reflexión pertenece al cuento-twitt de Isabela Méndez Las texturas del tiempo y es obra del ilustrador Juan Luis López Anaya, colaborador de este blog.


Rasgar colores

La historia de la curiosidad de una niña que un día metió sus deditos en un lienzo porque quería saber qué había detrás de los colores. Lo que descubrió fueron nuevas posibilidades.

Esa niña sigue siendo hoy inquieta y vital, se convirtió en pintora y poeta. Estos días ha abierto un canal en una red social para compartir sus poemas y experiencias, y donde os espera para conversar.

Ella es Amparo Matilda Escribano Cienfuegos y, no es casualidad, habita en un lienzo sonoro, un lugar que os invitamos a visitar.

En este audio nos explica un sueño, el de rasgar colores.


Malabares de poesía y reflexión (11): Soltarse el pelo y despertar

Hoy volamos subidos a un globo, ¿nos acompañas? Eso sí, te avisamos que esta es una travesía de alto riesgo.

En el globo te espera un cuento de Isabela Méndez y una reflexión de Amador Martos.

¿Subes? ¡Que nos vamos!

EL CUENTO, por Isabela Méndez

“TRAVESÍA DE ALTO RIESGO”

Cuento y dibujo: Isabela Méndez ©
Título del dibujo: Malena en su globo
Técnica: Acuarela, lápiz y tinta sobre papel.

Malena se había hecho  un moño prolijo, del que no escapaba ni un solo crespo. Sobre el sillón estaba su valija, llena de ropa combinada, todo estaba previsto: sombreros, viseras, pareos, faldas, camisetas, algún abrigo, sandalias, ropa interior, bañadores y cremas para el cuerpo y la cara.

—¡Me voy! —dijo Malena.

Y ante la mirada estupefacta de todos se quitó la ropa y soltó su cabello.

—No quiero móviles, ni ropa de marca, ni sujetadores con varilla, ni tintes para el cabello, ni televisión, ni conversaciones vanas. Me voy con la luna dormida en su blanca alegría, entre nubes.

Desnuda, con el cabello dibujando mil redes que se abrían en el espacio, Malena se metió entre las sábanas, dejó caer los párpados y durante un par de días no emitió palabras, apenas alguna tímida carcajada o gemido.

Sus ojos llenaron de curiosidad a la familia pues aunque herméticos, parecían avizorar un mundo de cosas.

Cuando Malena abrió los ojos, estaba radiante, su mirada era como un amanecer y al posarla sobre la gente, producía  la imperiosa necesidad de despertar.

Despertar de la apatía, del automatismo, de los ritmos vertiginosos y obscenos de la vida moderna, despertar hacia dentro.

Los miembros de aquella familia desde entonces fueron calificados de: raros, extravagantes, ridículos y anticuados, pues al ver lo que había ocurrido a Malena, cambiaron los paseos a exóticos lugares los fines de semana, por la aventura de viajar hacia dentro.

Cada cual se va a su pieza, cierra los ojos y en silencio dedica unas horas a la travesía interior. Se hacen preguntas a sí mismos, lloran y ríen, mientras realizan el deporte de más alto riesgo, el de enfrentar sus miedos y apropiarse de sus más elevados sueños.

Por esas horas no hay tecnología que distraiga, ni música estridente, ni artificios para estar bellos, ni normas para expresarse, ni límites para imaginar.

El resto de la semana, leales a su nueva manera de ver la realidad, visten a su antojo, usan poco el móvil, no ven casi la televisión, y los que ya son mayores llevan el pelo canoso.

Existe mucha gente como Malena y su familia.

Si ves a una mujer que no se tiñe el pelo, no pienses que la pobre está descuidada. Sugiero que por el contrario, adviertas que es más libre. No gasta tantas horas y dinero en productos tóxicos y ha hecho las paces con las leyes naturales del tiempo.

“El globo más potente, está en tu mente”.

“Solo en el silencio interior podemos escuchar lo que somos. Y de allí brota el más valiente de los cánticos”.

LA REFLEXIÓN, por Amador Martos

“EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA”

Vivimos en un mundo mediáticamente acelerado que impide la reflexión pausada e interiorizada acerca del verdadero sentido de la vida. La competitividad laboral, el excesivo consumismo y el sometimiento a un estresante ritmo de vida son unas pautas de comportamiento que alienan a los individuos, impiden un razonable equilibrio entre el mundo exterior —nuestro actual sistema capitalista de producción— y nuestro mundo interior, el de los sueños, el de la paz interior, el del reencuentro con uno mismo. Según el filósofo Vattimo, a través de su obra El pensamiento débil, la comunicación y los medios adquieren un carácter central en la postmodernidad. La abundancia de emisores continuos no aporta una visión unitaria que permita formar el “yo” con una sola visión del mundo exterior, ni siquiera una visión contextualizada e independiente. Por el contrario, desde la psique postmoderna el mundo de los medios solo trae como consecuencia una mayor fragmentación yoica, convirtiendo a nuestro “yo” en un puro subjetivismo de la realidad.

Ese trepidante ritmo de vida de las sociedades occidentales carece de la mirada que proporcionan las filosofías orientales, que prestan más atención al viaje interior. Es por ello que hoy estamos asistiendo a una especie de fusión entre occidente y oriente, y no es casualidad que prestemos cada vez más atención a nuestro interior en busca de paz y solaz. Así es como el yoga, la meditación, la introspección psicológica y toda una retahíla de literatura de autoayuda, remiten todos ellos hacia esa aventura interna para ser dueños de nuestros pensamientos y de nuestras emociones; un viaje que fue descrito por Platón mediante una excelente alegoría conocida como el Mito de la Caverna.

También podemos encontrar esa experiencia en el Mito del Viaje del Héroe, un arquetipo universal descrito por el importante mitólogo Joseph Campbell en su libro El héroe de las mil caras (1949). En ambos casos (el que plantea Platón y el retratado por Campbell) se trata de un camino de autoconocimiento y transformación interior que sigue unos procesos comunes a todos los viajes que inician esa aventura. Es una travesía que nos lleva a buscar el sentido profundo de la vida, la razón por la cual vivimos, así como a desarrollar nuestros talentos para tal fin. Se trata, en definitiva, de arriesgarse a encontrarse y a ser uno mismo, alejado de los roles impuestos social o familiarmente.

Este periplo lo han experimentado muchas personas, sea en el campo de la ciencia, la espiritualidad, así como en cualquier otra disciplina. Recorrer ese camino implica un “despertar” para poder desarrollar ese héroe interior que todos llevamos dentro. En términos platónicos, sería como salir del mundo de las sombras para ingresar en el mundo inteligible donde se encuentra la idea del Bien.

Ambos mitos tienen su correlación en la Psicología Transpersonal, que distingue entre la “conciencia personal”, supeditada a la priorización de las vivencias en el mundo de los sentidos, y la “conciencia transpersonal” donde se experimenta una vinculación fraternal con todo lo existente que va más allá de las establecidas reglas morales.

En definitiva, se trata de una experiencia inefable que solamente pueden compartir aquellas personas que han experimentado el despertar de la conciencia, un proceso mental para dejar atrás la ignorancia y buscar la sabiduría, pues sólo el saber puede hacer a una persona libre. Y es que la máxima expresión de la libertad es revertir lo sabido en la propia humanidad, un sentido solidario y universal del conocimiento que se transmite desde la lucidez mental para mayor magnanimidad de la humanidad.


El territorio del olvido

Hoy nos adentramos en el territorio del olvido, de lo que vamos dejando en el camino.

Proponemos un intenso vuelo que no dejará indiferentes a quienes decidan embarcarse en él. La propuesta parte de un profundo y lacerante poema de Isabela Méndez: OLVIDO.

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Fotografía de Isabela Méndez ©

OLVIDO

En mitad de la calle
fuera del contenedor
el objeto que fue almohada
caricia, juego,
se curva
mendigando un rescate,
la piedad de algún niño,
o de alguien desolado,
tan lejos de la piel de otros
que opte por llevarlo consigo.

Se rasga el mundo,
la herida derrama gente olvidada
se preñan las esquinas de lágrimas, de óxido,
de ojos que pretenden ser mirados.
Son sierpes las vías,
con veneno para quienes no tienen asilo,
pican sus cuerpos,
se encona el hambre,
el hombre muere
la mujer desmaya
el niño se vuelve libélula sin alas.

Se evita el nombre para olvidar a quien lo porta,
su tristeza, su galope hacia el abismo.

La andadura del silencio quiebra vidas,
disemina grietas,
como esas manos ancianas que reparten pan a las palomas.
Pan a las palomas, no a la gente
es más fácil dar de comer a lo que pronto vuela
que al que puede además pedir una sonrisa.

La náusea encuentra morada
entre yermas murallas,
en estas urbes
que nos reúnen como alfileres…
nos vamos clavando sobre los días,
sin respirar verdor
sin recordar la tribu,
la hoguera para contar cuentos,
los cuentos para estar más vivos,
el rezo para dar las gracias.

Pero sí tiene lugar una letanía de abandonos,
un poner puntos sobre contratos,
un dejar sin sombrero a quien tirita de frío.


La aventura de entender a Clarice Lispector. Conversación con la investigadora Carolina Hernández Terrazas, autora de “La náusea literaria”

La palabra tiene su terrible limite. Más allá de ese límite está el caos orgánico. Después del final de la palabra empieza el gran alarido eterno.Clarice Lispector

““Darle la mano a alguien fue lo que siempre esperé de la alegría” –está escrito sobre su lápida– […] una alegría que fue fundamental para ella a lo largo de toda su vida […] Una tarea que vivió y cumplió Clarice Lispector desde su escritura, desde su percepción de la realidad y de su creación de mundos propios para poder sobrepasar su existencia, una existencia que fue tocada por la náusea, que pudo superar a través de su literatura creando una náusea literaria.” Carolina Hernández Terrazas

clarice lispector

LA AVENTURA DE ENTENDER A CLARICE LISPECTOR

Conversación con la Dra. Carolina Hernández Terrazas, autora de La náusea literaria y doctora en Teoría de la literatura y literatura comparada por la Universidad de Barcelona

 

Carolina, tienes apenas 35 años y este es tu primer libro, un ensayo. Es justamente esta combinación de hechos lo que más me ha sorprendido y me ha alegrado, saber que hoy día hay editoriales que asumen la iniciativa de publicar ensayos rigurosos y además de autores jóvenes y noveles, como es tu caso.

Seguro que no hay muchas personas a las que el nombre de Clarice Lispector les diga algo. Yo misma la he descubierto gracias a ti. ¿Quién fue Clarice Lispector? ¿Por qué este ensayo sobre Clarice Lispector? ¿O sería mejor decir biografía literaria?

Clarice Lispector era Clarice-mujer, Clarice-madre, Clarice-periodista, Clarice-escritora, observadora del mundo; su mente no estaba quieta ni un segundo, cada momento aprehendiendo el mundo, viviendo el instante y luego escribiéndolo buscando la palabra exacta para describirlo.

Originaria de Ucrania, pero que nace en el viaje rumbo a Brasil, cuando su familia huía de los progromos. En 1943 se casa con el diplomático Maury Gurgel Valente y ese año publica su primera obra Cerca del corazón salvaje (Perto do coraçao selvagem). A partir de su casamiento comienza su vida de mudanzas por el mundo, al mismo tiempo de su producción literaria. De la misma manera comienza a colaborar en varias revistas firmando con pseudónimos. Después de su divorcio fija su residencia en Río de Janeiro junto con sus dos hijos: Pedro y Paulo y continúa con colaboraciones periodísticas en varios medios: Diário da Noite, revista Machete, etc. Y sigue escribiendo hasta que muere víctima de un cáncer el 9 de diciembre de 1977.

Clarice Lispector seduce. Como dice Elena Losada, cuando lees las primeras dos páginas, o bien, lo dejas porque no te gusta nada; o te atrapa, y no puedes parar de leer aunque tengas que leer dos o tres veces una misma página. A mí me ocurrió lo segundo, y por ello decidí emprender la aventura de intentar entenderla y “aprehenderla” a través de un ensayo, que es el género por el que mejor se expresan tus ideas, les das causas y consecuencias.

Dice la Doctora Elena Losada Soler en Mujeres y Literatura [Àngels Carabí y Marta Segarra Eds.], PPU, Barcelona, 1994, pp. 123-136., que Clarice Lispector sostuvo una dura lucha con las palabras, que volvía una y otra vez sobre el lenguaje. Que su obra es una constante reflexión sobre los límites de la palabra. En palabras de Elena Losada: “Clarice Lispector no crea palabras nuevas, retuerce las ya existentes hasta el límite de sus posibilidades: “Hay muchas cosas por decir que no sé cómo decir. Faltan las palabras. Pero me niego a inventar otras nuevas: las que existen deben decir lo que se consigue decir y lo que está prohibido.”

Háblame del lenguaje, Carolina, de las palabras, de la batalla de esta escritora con los límites del lenguaje, de su proceso creativo. Según ella: “No, no es fácil escribir. Es duro como partir rocas. Pero saltan chispas y astillas como aceros pulidos”. ¿Qué había en esa necesidad de expresión y en la tentación del silencio que sostiene Elena Losada que encierra su obra?  

Se mueve en ambas dualidades, pero es al mismo tiempo su no querer comunicarse con el mundo real. A los personajes de Lispector les cuesta comunicarse con sus realidades y su mundo, ellos intentan explorar otra forma de conocerlo a través de su silencio, que es una forma de crear un mundo propio con sus códigos de comunicación. Ella misma define al silencio como un espacio de acontecimiento y agrego que es un elemento detonante de la náusea literaria, que desemboca en la necesidad de expresión, del proceso creativo.

Muchos críticos han hablado de Lispector como una “autora de silencios”: autora de “libros como gritos que gritan por lo que callamos y en nuestro silencio somos cómplices”, como menciono en mi libro. Es un silencio que tiene dos consecuencias, a nivel corpóreo y a nivel existencial. El primero tiene una relación con el personaje y el otro con el mundo, el momento en que entra en contacto con la otredad y su imposibilidad de comunicación.

La primera parte de La manzana en la oscuridad es la que mejor ejemplifica este estado. Trata del silencio como herramienta para la construcción de lo humano. Un hombre, Martín, huye de la ciudad tras cometer un crimen. Se refugia en un hotel que parece la línea de separación de los mundos, cruza esa línea y se encuentra huyendo en plena noche. Apenas sin conciencia de sí, desciende a un valle, descubre una hacienda y se queda en ella de manera pasiva. Se queda y se calla, parece ajeno a todo, mira: “Su gran silencio no era apatía. Era una profunda somnolencia en guardia, y una meditación casi metafísica sobre el propio cuerpo […]”.

Decía Clarice Lispector: “Escribo muy simple y muy desnudo. Por eso hiere”. Tal vez de ahí el título: La naúsea literaria, un título que sacude al lector y que le provoca, al menos esa ha sido mi sensación. De repente el título me ha hecho pensar en la novela filosófica de Sartre La naúsea. Quizá no sea casualidad esa asociación. ¿Qué podemos encontrar en La naúsea literaria?

El título viene motivado justo por la novela de Sartre y de hecho es un estudio comparado entre el existencialismo sartriano y el mundo clariceano. En la náusea literaria se puede encontrar el éxtasis melancólico necesario para poder salir de eso que se llama aburrimiento al que los seres humanos se enfrentan una y otra vez.

El éxtasis melancólico está relacionado con la epifanía en los personajes de Clarice Lispector. Como un proceso purificador. Sus personajes viven en plenitud la enfermedad melancólica: juegan a diseñar escenografías, dan rienda suelta a las paranoias de su imaginación literaria. En ese instante llega del exterior algo, un detonante que los desequilibra. Estalla un deseo poético de volver al orden y cuando lo consiguen (si lo logran) viene un placer tal que logran integrar su experiencia y se exaltan, se euforizan y esta es la epifanía, el éxtasis melancólico.

¿Qué ha supuesto para ti como investigadora y escritora bucear en su figura y obra?

Desde hace quince años tengo contacto con el proceso creativo, era periodista en México y, además de cubrir eventos sociales, culturales y deportivos, lo combinaba con la escritura de cuentos y de monólogos de teatro. Me sorprendí mucho al encontrar una literatura como la de Lispector y me dio mucha curiosidad el cómo de su escritura, además de compartir el aburrimiento que tenían sus personajes con mi experiencia personal. Durante la investigación aparté mi escritura creativa, pues el lenguaje académico te lleva a un mundo en el que no se permite la creatividad literaria. Sin embargo, la acogida de este trabajo, el poder quitarle el tono académico, el permitirme introducir un epílogo como el que tiene el libro; fue un impulso para quitar como una especie de costra que tenía en mi cabeza y corazón, para poder volver así al proceso creativo. Ahora mi libro, mi obra seguirá su camino; y yo, me concentro de nuevo en mi poiesis. Es decir, durante todos estos años he tenido obstáculos, retos y satisfacciones en dos ámbitos: tanto vivencial, como de conocimiento.

¿Has empezado a coquetear con alguna idea para tu próximo libro?

Sí, tengo varias ideas rondando por la cabeza. Al mismo tiempo que tengo dos ensayos sobre la mesa, en torno a la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz y sobre literatura juvenil y de adultas mujeres, también tengo la cosquilla de seguir creando teatro, en especial monólogos. Tengo uno que representé hace tiempo: Poiesis, que es de una chica que está embarazada psicológicamente y a partir de este detonante se cuestiona toda su existencia. Y otros más que están en vías de publicación.

¿Algo más que desees añadir?

Invitar a los que no conocen a Clarice Lispector a probarla un poco. Intentar leer dos páginas en un cuento, o de una de sus novelas; y si les gusta, que continúen la aventura, porque como digo en mi libro, leer a Lispector te invita a leer y vivir de otra manera. El mundo es el mismo que se presenta ante los ojos de cualquiera. Lispector nos induce a tomar esos instantes, y que se revelen ante nosotros. Su lectura nos incita a ser cómplices de la búsqueda de otro mundo, que todos podemos crear.

Carolina Hernández Terrazas
En fotografía promocional de Ismael Llopis ©

La náusea literaria, el ensayo de la Dra. Carolina Hernández Terrazas ha sido editado por Fórcola y cuenta con un prólogo de la Dra. Elena Losada Soler. Desde el trapecio de tinta celebramos e impulsamos esta publicación sobre Clarice Lispector y a su autora, que os animamos a descubrir.