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Hoy, hace un año, un trapecio de tinta alzó el vuelo

«Como no sabían que era imposible, lo hicieron»

Anónimo.

¡Cómo pasa el tiempo!

Hoy cumplimos un año volando, saltando, haciendo piruetas y malabares en la barra de un trapecio, ¡¡¡un trapecio de tinta!!! ¡Más difícil imposible!

Desde esta ventana desde la que me asomo al mundo, GRACIAS a todos los colaboradores y seguidores de este espacio, por acompañarme y responder siempre a mis lanzamientos de guantes, a mis desafíos y retos. ¡¡¡GRACIAS por volar conmigo en la red!!!

Celebrémoslo juntos, vamos, ¡dadle al play!

 

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Equilibrios de arte poética con Leo Lobos (3): El descubrimiento de los libros

Mañana 23 de abril se celebra el Día Mundial del Libro. Una fiesta especialmente significativa para los amantes de la lectura y los autores. Un día, una cita especial para ambos

Siempre he sentido curiosidad por saber cómo descubren los escritores el lenguaje, qué significa para ellos la lectura, cuáles son sus libros de cabecera… Por eso, una jornada como la que se celebra mañana era la ocasión perfecta para hacerle llegar estas preguntas a un poeta, en este caso al chileno Leo Lobos (colaborador de este blog).

Leo, ¿qué fue lo que descubriste en las palabras, en la lectura?

LECTURAS Y EL ENCANTAMIENTO DEL UNIVERSO POÉTICO por Leo Lobos

 

Creo que al leer uno se descubre como alguien que pretende descubrir la vida que ilumina la palabra

Leo Lobos 

color santo

Arte: COLOR SANTO
Autor: Leo Lobos (2010)
Técnica: Dibujo, tinta china y pastel sobre papel

He sido un lector incansable desde mi infancia. El libro, los libros de ciencia ficción, aventura, biografías, historia, arte, ciencia, novelas y poesía son fundamentales en la formación del escritor cachorro. En el Liceo leí tres libros claves para entender el mundo de ayer y hoy, que recomiendo leer a todos sin duda alguna: Un Mundo Feliz de Aldous Huxley, Fahrenheit 451 de Ray Brandbury y 1984 de George Orwell.

Mi encuentro con “escritores vivos” se produjo en la Universidad, a la que ingresé cuando tenía 17 años a comienzos de 1980. He tenido entre mis compañeros de carrera y entrañables amigos, hasta el día de hoy, a los poetas Mario García y Sergio Ojeda. Con ellos fuimos activos participes de los encuentros culturales realizados en la Universidad de La Serena en aquellos años, con los poetas Aristóteles España y Raúl Zurita; y encuentros académicos e informales con poetas como Braulio Arenas, Eduardo Llanos y Arturo Volantines. Desde muy niño he sido un lector perseverante, y desde la lectura a la escritura todo ha ido de manera natural, como del dibujo a la pintura, como de la palabra hablada a la escrita, desde el castellano a un idioma extranjero y desde ahí nuevamente a mi propia lengua.

Entre mis autores podría mencionar a los poetas chilenos Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Gonzalo Rojas, Enrique Lihn, Nicanor Parra, Jorge Teillier, Eduardo Anguita y poetas cercanos a quienes leo y con quienes dialogo como por ejemplo José María Memet, Francisco Véjar y Milagro Haack. Entre los autores extranjeros que me han influido podría mencionar al poeta venezolano Rafael Cadenas, al mexicano Octavio Paz, al poeta francés René Char, a los brasileños Ferreira Gullar, Ledo Ivo, Roberto Piva, Tanussi Cardoso, Hilda Hilst y Décio Pignatari. La música y la pintura de creadores a quienes siento muy cercanos y que me han influido poderosamente como: Joan Miró, Roberto Matta, Miquel Barceló y Antoni Tápies. A los músicos Bach, Mozart, The Beatles, Tom Jobim y João Gilberto y su maravillosa música que me acompaña.

Creo que al leer uno se descubre como  alguien que pretende descubrir la vida que ilumina la palabra. El poeta Vinicius de Moraes decía que no debemos hacer “ninguna concesión a la poesía no vivida”. Pues “la poesía es subversión del cuerpo”, nos dice el mexicano Octavio Paz. Goethe decía: “los poemas que nacen de la nada no me interesan”. “Entonces un buen poema para mí es aquel que logra iluminar la vida vía verbo”, dice el poeta brasileño Roberto Piva.

UN RECUERDO PARA DOS POETAS, DE OTRO POETA

JORGE TEILLIER

Jorge Teillier y Leo Lobos

Leo Lobos con el poeta chileno Jorge Teillier (a la izquierda de la foto)
(La última fotografía tomada al poeta antes de morir, en el año 1996).
Fotografía cedida por Leo Lobos

La poesía de Jorge Teillier (Lautaro, Chile 1935 – Viña del Mar, Chile 1996) descansa en principio en la tradición de la representación lárica (poesía del lar, del origen, de la frontera), aunque su obra trasciende el rótulo del arraigo lárico cuyos antecedentes se encuentran en Chile en Efraín Barquero y Rolando Cárdenas. Sus poemas arrancan del recuerdo ingenuo y la nostalgia con una cierta esperanza de asir el paraíso perdido, el cual paulatinamente se desintegra y se convierte en pura imagen soñada. El poeta se inició a los 12 años en la escritura, bebiendo las aguas de los libros de aventuras, Panait Istrati, Knut Hamsun, Julio Veme y los cuentos de hadas. Posteriormente se alimenta de los poetas del modernismo hispanoamericano, de Vicente Huidobro y de la tradición universal de Jorge Manrique, Rainer María Rilke y Francois Villon. Se le vincula también con Höderlin y Trakl. Para él, lo importante en la poesía no es lo estético, sino la creación del mito y de un espacio o tiempo que trasciendan lo cotidiano, utilizando lo cotidiano. El poeta no debe significar sino ser. Postula un tiempo de arraigo frente a la generación de los años 50, que postulaba el éxodo hacia las ciudades.

 

NICANOR PARRA SANDOVAL

Leo Lobos - Nicanor Parra - Jaime Celedón (1)

De izquierda a derecha:
Leo Lobos, el antipoeta Nicanor Parra y el actor Jaime Celedón.
Fotografía cedida por Leo Lobos

Algunos aspectos de la poesía del chileno Nicanor Parra Sandoval (n. 1914 en San Fabián de Alico, cerca de Chillán, Chile) no son ajenos al medio cultural de su infancia y adolescencia. Fuera de cortos períodos vividos en Santiago, Lautaro y Ancud, los años fundamentales tienen como escenario los suburbios de la ciudad de Chillán y lugares próximos, zona, en el centro del país, de donde eran sus padres. El padre fue profesor primario y músico; la madre, de origen campesino, tenía también aficiones musicales y solía cantar canciones del folclore. Junto a numerosos hermanos, Violeta Parra entre ellos, constituían una familia de clase media provinciana, sometida a la incertidumbre de una crónica precariedad económica y de continuos cambios de residencia, causados por los traslados, cesantías (en la época de la dictadura del general Carlos Ibáñez) y la personalidad desaprensiva y errática del padre, un bohemio incurable. Para los hijos, la certeza era la madre: poder de convergencia, cohesión y estabilidad desde el punto de vista del orden de las relaciones humanas. Si bien eran receptivos a los mensajes de la cultura popular urbana, transmitidos por la radio, la victrola, los circos ambulantes, estaban regidos por patrones formativos de los que era portadora directa la madre, es decir, los de la cultura tradicional, solidaria de una conciencia no agredida todavía por los agentes de la alienación moderna, y abiertos a la vitalidad del lenguaje campesino, a su sabiduría, a sus variadas formas poéticas (letras de canciones, refranes, juegos infantiles).

Parra explotará, dentro del contexto de su poesía posterior, la vitalidad y las posibilidades expresivas del lenguaje de la infancia. Y a esa conciencia determinada por los valores y concepciones de la cultura tradicional, esencialmente integradora, habría que verla como un presupuesto biográfico de la intensidad angustiosa con que percibirá, cuando viaje por primera vez a Estados Unidos e Inglaterra, la condición fragmentaria, disolvente de todo sentimiento de unidad, de la vida y la cultura cotidianas en los espacios urbanos del mundo contemporáneo.

UN POEMA DE LEO LOBOS

«Sonidos cazadores»

«Lo contrario de escuchar es oír«.

René Char

Al artista chileno Jorge Cerezo.

Somos luciérnagas en la hendidura del día

el sonido del mar y sus olas danzantes

pasos, timbres, silbidos, voces, el grito y el estruendo

Somos linternas aquí

La Alameda es una tarde de aquellas

No dejes que el paisaje este triste

deja al paisaje florecer en tu mirada

respira en la transparencia del aire y llena tus pulmones

siente a tu corazón bombear esperanza a tus venas

piensa y deja a tus ideas brotar desordenadas

en armonía con el caos que nos circunda

sé la danza de las capitales

en la danza del mundo

sé el estelar de los astros

respira y canta

Lectura en voz alta: “Sonidos Cazadores” de Leo Lobos, por él mismo.


Entrevista a ISABELA MÉNDEZ. El cuento: un delicioso y delicado equilibrio entre narración y escucha

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Isabela Méndez durante una sesión de cuentos coordinada por TRIVIUM Gestió Cultural para Sala Àmbit Cultural de El Corte Inglés
Tarragona, 17 de noviembre de 2012
Fotografía: TRAPEZIdeTANA para TRIVIUM Gestió Cultural

«El cuento es un arte vivo que se sustenta en la respiración y el pulso de quien narra y de quien escucha, en un delicioso y delicado equilibrio» Isabela Méndez

Quise que esas palabras fuesen el titular de mi primera entrevista a ISABELA MÉNDEZ, y que hoy se ha publicado en BOOLINO. En esa frase se resume el discurso poético de esta gran artista, poliédrica, como me gusta calificarla.

En esa entrevista se recoge apenas una pizca de todo lo que abordamos cuando trabajamos juntas. En nuestras sesiones de trabajo, siempre la asalto con mil preguntas y curiosidades acerca de su arte y de su oficio. Y siempre bromeamos con empezar a crear un diario de conversaciones sobre arte, teatro, poesía, cuentos, palabras y silencios… Tal vez algún día lo hagamos ¿verdad, Isabela?

Comparto aquí el enlace a la entrevista que el portal BOOLINO, un lugar que busca ante todo entusiasmar a los niños con la lectura y los libros, ha publicado hoy. Lo hago con el deseo de que descubráis a través de nuestro diálogo a una gran artista y mejor persona. Alguien que contribuye con su profesión y su «duende» a construir lazos de comunicación, respeto e integración. Alguien que cree profundamente en el poder de la palabra y el silencio, tan necesarios.

Ambas creemos firmemente que se necesitan espacios para la escucha, que en este mundo hay ya demasiado ruido, que necesitamos sentir el sonido del lenguaje. Estamos demasiado acostumbrados a oír, pero no a escuchar ni a permitir sentir. Y en eso trabajamos.

Isabela, nos queda un largo camino por delante, y eso es lo que importa, el camino. ¡Sujeta bien tu turbante, que empieza el vuelo, amiga!

ENLACE A LA ENTREVISTA a Isabela Méndez:

En castellano  / En catalán 

NOTA PARA BOOLINO: Felicidades por la labor que hacéis. Gracias por darme la oportunidad de col·laborar con vosotros a través de breves entrevistas.

NOTA PARA TRIVIUM Gestió Cultural: Gracias por ofrecerme un lugar en vuestro equipo. Es un lujo para mi estar ahí, «ACTIVAMENTE CON LA CULTURA».


Pensamientos robados

En mis paseos por las librerías acostumbro a robar frases, incluso a veces algún poema.

Mi último hurto fueron cinco citas:

– «Es imposible hacer una buena película sin una cámara que sea como un ojo en el corazón de un poeta» Orson Welles

– «El cine para mi es un arte de la prosa. Definitivamente, se trata de filmar la belleza pero sin que se note, sin que se note para nada» François Truffaut

–  «Una película es un equilibrio continuo entre la literatura y la música. Se debe constantemente renunciar a las leyes psicológicas por las leyes musicales» François Truffaut

«El arte nos atrae solamente cuando revela en nosotros secretos» Jean Luc Godard

– «El cine no es un arte que filma vida, el cine está entre el arte y la vida» Jean Luc Godard

De camino a casa me hicieron pensar en una película y en un poema que sentí recitar un día en voz alta a su autor, Juan Vico.

In the mood for love

Alzo la vista de repente, reclamado
por el más minúsculo de tus gestos,
las yemas rozando el cuello bajo la nuca,
persiguiendo el dibujo de algún lunar

mientras la noche va desollando los muros
y la obviedad se filtra por las costuras
de nuestro frágil simulacro,
y tú y yo a solas, por fin, fingimos no conocernos,

desnudando la mirada, con la voz de puntillas,
jugando a hacer chocar nuestras memorias, desafiantes,
quizás a punto de besarnos como extraños,
de tocarnos con temor, reverenciosos,

como el que palpa secretamente un amuleto,
reencontrando con alivio su relieve:
grumos de luz incrustándose en los dedos,
tanta suerte, tanta muerte en los bolsillos.

Still Life, Juan Vico (2011, Servei de Publicacions de la UAB).

Poema inspirado en la película del mismo título, In the mood for love

Nota para Juan Vico: Fue un placer escuchar lecturas en voz alta y conocer ese maravilloso espacio que es Laboratorio de Escritura (C/ Joan Blanques, 12, Barcelona).

Nota para Isabela MéndezGracias por invitarme a acompañarte a celebrar en ese lugar el Día Mundial de la Poesía.


Epílogo

Al lado de un gran hombre siempre hay una gran mujer

En los libros se encuentran las aventuras, los juegos, los desafíos, las emociones… LA VIDA.

En Los autonautas de la cosmopista está todo eso, y más.

Julio Cortázar y Carol Dunlop escriben juntos Los autonautas de la cosmopista. Pero antes de finalizarlo Carol muere, y Julio debe terminarlo solo. Al final del libro, en un epílogo sobrecogedor Julio se despide de su compañera.

«Lector, tal vez ya lo sabes: Julio, el Lobo, termina y ordena solo este libro que fue vivido y escrito por la Osita y por él como un pianista toca una sonata, las manos unidas en una sola búsqueda de ritmo y melodía.

Apenas terminada la expedición, volvimos a nuestra vida militante y partimos una vez más a Nicaragua donde había y hay tanto que hacer. Carol reanudó allí su trabajo de fotógrafa mientras yo escribía artículos para mostrar en todos los horizontes posibles la verdad y la grandeza de la lucha de ese pequeño pueblo que infatigablemente continúa su viaje hacia la dignidad y la libertad. También allí encontramos felicidad, ya no solos en los paraderos del París-Marsella sino en el contacto cotidiano con mujeres, hombres y niños que miraban como nosotros hacia delante. Allí la Osita empezó a declinar, víctima de un mal que creímos pasajero porque en ella la voluntad de la vida era más fuerte que todos los pronósticos, y yo compartía su coraje como siempre compartí su luz, su sonrisa, su enamorada vivencia del sol, del mar y de la esperanza en un futuro más hermoso. Volvimos a París llenos de planes: terminar juntos el libro, dar sus derechos de autor al pueblo nicaragüense, vivir, vivir todavía más intensamente. Siguieron dos meses que nuestros amigos llenaron de cariño, dos meses en que rodeamos a la Osita de ternura y en que ella nos dio cada día ese valor que nos iba abandonando. La vi emprender su viaje solitario, donde yo no podía ya acompañarla, y el 2 de noviembre se me fue de entre las manos como un hilito de agua, sin aceptar que los demonios dijeran la última palabra, ella que tanto los había desafiado y combatido en estas páginas.

A ella le debo, como le debo lo mejor de mis últimos años, terminar solo este relato. Bien sé, Osita, que habrías hecho lo mismo si me hubiera tocado precederte en la partida, y que tu mano escribe, junto con la mía, estas últimas palabras en las que el dolor no es, no será nunca más fuerte que la vida que me enseñaste a vivir como acaso hemos llegado a mostrarlo en esta aventura que toca aquí a su término pero que sigue, sigue en nuestro dragón, sigue para siempre en nuestra autopista.»

Julio moriría dos años más tarde, en 1984. Cuentan que ambos sabían de la enfermedad del otro, pero ambos decidieron no contarle al otro esa verdad.


27 de marzo Día Mundial del Teatro. Un día para HONRAR LA VIDA

DEDICADO A EDUARDO KOFMAN

Los días 20 y 21 de marzo se desarrollaron en el Institut del Teatre de Barcelona las V Jornadas sobre la Inclusión Social y la Educación en las Artes Escénicas.  La primera de las ponencias programadas fue impartida por el director de Teatro Comunitario EDUARDO KOFMAN.

Kofman la inició proyectando una potente dispositiva que mostraba 3 símbolos: un crucifijo, una estrella de David y una media luna árabe.  Y en la sala, el silencio.

Ese fue el arranque de una emocionante charla a lo largo de la cual presentó “Teatro por la paz y la convivencia”, el proyecto de teatro multicultural comunitario que lleva a cabo en Israel con jóvenes judíos, cristianos y musulmanes, y en la que una palabra, un verbo, destacó todo el tiempo sobre el resto: confiar.

¿Qué pretendía Eduardo Kofman al iniciar su ponencia con aquella diapositiva?

Pienso que sobre todo una cosa: provocar la reflexión sobre la diferencia, sobre la mirada del otro. Porque… ¿qué es el teatro, si no posar la vista en el otro, para de ese modo situarla en uno mismo? Ese es el poder del teatro, devolvernos nuestro reflejo. Por eso el teatro es mágico, curativo.

Dijo Eduardo Kofman: “No se puede negar la realidad. Al contrario, hay que aceptar y confiar. Mis juegos teatrales llevan a que confíen. El teatro se basa en la confianza mutua. El teatro es entregar el cuerpo, las sensaciones, las historias al grupo y al público. Y en ese ejercicio de confiar se aprende a respetar”.

Eduardo continuó explicando que en sus programas los textos y escritos que se representan están siempre escritos en dos lenguas: árabe y hebreo.  Lo que a mi modo de ver dice mucho, muchísimo, sobre su filosofía de trabajo, pues para él el verdadero idioma va más allá de las grafías y acentos, para él su lengua es el teatro. El arte dramático como idioma común, a través del cual se unen las diferencias individuales y colectivas, un lenguaje capaz de unir etnias en la convivencia y la tolerancia, sin que ninguna de ellas pierda su identidad,

Pero aun guardaba Kofman una diapositiva mucho más reveladora, con la que puso el punto final a su conferencia.

Era esta.

EduardoKofman_Barcelona20.03.13

Eduardo Kofman al final de su conferencia en el Institut del Teatre
Fotografía: Tana Sanz

En ella, una misma palabra escrita en dos lenguas distintas. Una diapositiva que actuaba como espejo de la realidad. Y la realidad, como dijo el propio Eduardo al inicio de su ponencia, no se puede negar. Esa palabra era “PAZ”, escrita en hebreo (Shalom) y en árabe (Salam).  Esa última diapositiva que lo resumía todo (dos grafías y dos sonidos prácticamente iguales) estaba lanzando una pregunta al aire: ¿alguien sabe dónde está la diferencia? ¿acaso no es más lo que nos une que lo que nos separa?

Leí un día: “La palabra es sonido, y el sonido cura”. Y me gusta pensar que en el teatro las palabras vuelan, recorren el escenario para bajar a la platea, traspasan tiempo y espacio y, en el mejor de los casos, acaban en los bolsillos de los espectadores que se las llevan con ellos a sus casas. Esa es la magia del teatro, un lugar en el que se refleja el mundo, un lugar para crear lazos de confianza, tan necesarios.

Eduardo Kofman nos hizo un regalo, la lectura en voz alta de un poema que él mismo acostumbra a leer a sus alumnos antes de que ellos salgan a escena y que ese día quiso compartir con todos los asistentes.

“HONRAR LA VIDA”

¡No! Permanecer y transcurrir
no es perdurar, no es existir
¡Ni honrar la vida!
Hay tantas maneras de no ser,
tanta conciencia sin saber
adormecida…

Merecer la vida no es callar y consentir,
tantas injusticias repetidas…
¡Es una virtud, es dignidad!
Y es la actitud de identidad ¡más definida!

Eso de durar y transcurrir
no nos da derecho a presumir.
Porque no es lo mismo que vivir…
¡Honrar la vida!

¡No! Permanecer y transcurrir
no siempre quiere sugerir
¡Honrar la vida!
Hay tanta pequeña vanidad,
en nuestra tonta humanidad
enceguecida.

Merecer la vida es erguirse vertical,
más allá del mal, de las caídas…
Es igual que darle a la verdad,
y a nuestra propia libertad
¡La bienvenida!…

Eso de durar y transcurrir
no nos da derecho a presumir.
Porque no es lo mismo que vivir…
¡Honrar la vida!

Luego supe que este poema es la letra de un tango de Eladia Blázquez. Y no es casualidad que sea la letra de un tango, pensé, porque… ¿y qué es la vida si no un tango? Dicen que la vida es un tango, que la tenemos que «mirar de frente, erguidos, cual bailarines, pero flexibles a los movimientos del camino».

El 27 de marzo es el Día Mundial del Teatro, un día para «honrar la vida».

Nota para Eduardo Kofman:

La lectura en voz alta es algo que defiendo y que desde este trapecio de tinta impulso. Creo firmemente que las palabras son instrumentos poderosos. Que por eso hieren a veces más profundo que las espadas, que por eso curan heridas que sangran. Creo que en este mundo que nos ha tocado vivir necesitamos con urgencia espacios para la escucha, para ver y sentir al otro a través de las palabras, a través sus sonidos. Pienso que esos espacios propiciarían otra manera de leer, que va más allá de pasar la vista por lo escrito. Leer es también pararse a escuchar a quien lee, es entender, comprender, descifrar, descubrir y sobre todo SENTIR. Fue impactante ver proyectada en el auditorio la misma palabra escrita en dos lenguas y sentir su sonoridad tan parecida.

Trabajo en proyectos que tienen que ver con el lenguaje y el arte. Esa diapositiva encierra mucho de lo que defiendo: escuchar el sonido de las palabras, sentir lo que nos quieren decir.

“La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha.” afirmaba Michel de Montaigne. Y nos hemos olvidado de la segunda parte de la frase.

Fue estupendo compartir desde la butaca del auditorio sus palabras. Tal vez un día, en un futuro, pueda presentarle alguno de esos proyectos construidos sobre el sonido y la palabra dicha en voz alta en los que colaboro y ayudo a construir. Sería realmente fantástico sumar su apoyo en ellos.


El placer de la lectura en voz alta. Capítulo 7 de «Rayuela». En la voz de Julio Cortázar

 

El latido de lo escrito fundiéndose con la respiración.

La melodía, la cadencia, el ritmo, las pausas y la tensión palpitando en la voz del autor.

El placer de una lectura en voz alta de altísimo lujo.

 

«Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.»

 

El tango de Gotan Project inspirado en este fragmento de Rayuela de Julio Cortázar


La importancia de dar algo de uno mismo. Entrevista a MAITE KIRCH UGARTE

«El término creatividad denota cada actuación del hombre que transciende la simple recepción, el hombre es creativo cuando no se limita a afirmar, repetir e imitar, el hombre es creativo cuando da algo de sí mismo»Władysław Tatarkiewicz (Filósofo e historiador polaco).

Cuando abrí mi blog elegí la imagen y metáfora de un trapecio en movimiento, y no fue al azar, yo perseguía reflejar una emoción, una sensación y tal vez una decisión. El vértigo de dar el paso hacia algo nuevo, el puente para establecer lazos de colaboración con otros profesionales, y sobre todo el deseo de construir un espacio donde la creatividad, el arte, el juego y el pensamiento se ejercitasen para sorprender y estimular al lector. Sin duda un número de alto riesgo, ya que en un trapecio siempre habita el peligro latente… y lo maravilloso.

Sabía que para mi propósito ninguna imagen ni concepto podía funcionar mejor que un trapecio, pues en el vacío y en la incógnita de saber qué va a pasar es donde se guarda la llave que abre la puerta para crear algo nuevo. Pero esa llave no es fácil de conseguir, para tomarla hay que arriesgar y saber que en el viaje tal vez hayan giros inesperados y saltos sin red.

Hoy este trapecio publica una entrevista que habla justamente de esa llave y de los giros que la vida impone en las vidas de algunas personas y de cómo estas deciden tomar las riendas, superar el sufrimiento y salir del océano de angustia en el que están inmersas para finalmente compartir la sabiduría que llevan oculta con los demás. Es una entrevista que habla de la creatividad, del arte, del juego, de la importancia de la escucha, de las palabras y sobre todo de la vida y del ser humano, todo ello en el marco del Taller de Expresión y Creatividad de la Comunidad Terapeútica de Malgrat de Mar (Barcelona), la primera institución que se aprobó en España como alternativa al manicomio. Una entrevista a Maite Kirch Ugarte, fundadora de dicho taller y autora del libro La creatividad como terapia, publicado por Ediciones Invisibles, un libro plagado de imágenes, de sonidos y de una profunda atmósfera de respeto por las personas que comparten su ingreso en ese taller y que impregna todas y cada una de sus páginas. 

Maite Kirch me hizo llegar esta entrevista realizada en el Programa LA PAELLA de ONA MALGRAT con el deseo de que las voces de estas personas volasen, fuesen escuchadas y llegasen lejos, ya que para Maite «ellas son las verdaderas protagonistas del libro, sus voces son las que deben sentirse».

Dice Maite en un momento de la entrevista que lo que le dio fuerza para ponerse a escribir fueron las palabras de una persona que durante un taller de expresión comentó: «Si los de afuera participasen en algún taller de expresión pensarían de forma diferente de nosotros».

De eso va esta entrevista, de aprender de la sabiduría de estas personas y de compartir todo el conocimiento que llevan consigo al haber atravesado el sufrimiento y podido tomar las riendas de la vida y enfrentarse a ello.

Una potente entrevista dividida en dos audios, no dejéis de escucharla.

Continuará…


Prosa diminuta, cuentos breves y pinceladas de Isabela Méndez

aperitivos de tinta_portada

Open book

Un 9 de mayo de 2012 este blog cogió impulso y alzó el vuelo por vez primera. Hoy, casi 7 meses después, desde este trapecio de tinta se publica y lanza la primera recopilación de textos y dibujos de Isabela Méndez.

Como sucede con los números de circo más arriesgados, hay mucho en juego: talento, horas de trabajo, ilusiones y sobre todo ganas de compartir con el público y de sentirlo cerca.

Hoy cumplo uno de los objetivos que me planteé al comenzar a escribir este blog: publicar a Isabela Méndez.

Gracias a todos los seguidores de este pequeño espacio en movimiento, en el que el arte y el pensamiento se dan la mano para dibujar piruetas y giros inesperados.

A todos vosotros va dedicado este primer número de los «APERITIVOS DE TINTA» de Isabela Méndez.


La medicina de los cuentos

Este fin de semana dos grandes de la narración oral, Ignasi Potrony e Isabela Méndez, han destapado para pequeños y mayores el frasco que contiene la mejor medicina para remedio de males: la sonrisa.

Apenas dos sillas, una gran alfombra y más sillas alrededor formando un anfiteatro. Todo dispuesto en una sala de CosmoCaixa Barcelona para acoger una insólita sesión de cuentos. Y es que las historias se fueron entrelazando y, como por arte de birlibirloque, algunos personajes saltaban de un cuento a otro hilando un gran espectáculo de pequeño formato.

Isabela Méndez e Ignasi Potrony
¡Ui, Ui! Cuentacuentos para remedio de los males
CosmoCaixa Barcelona (24 y 25 de noviembre de 2012)

Isabela e Ignasi consiguieron que un águila alzase el vuelo, subieron pequeñas hormigas a sus manos e hicieron sonar la campanilla de la felicidad.

Recuperemos la tradición de reunirnos para escuchar historias, para hacer presente lo que no está, para crear un ejercicio colectivo e imaginar juntos nuevos mundos. Descubriremos sin apenas darnos cuenta el poder de la evocación, la medicina que libera un cuento.