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Darle cuerda al mundo y escuchar como suena

A lo largo de esta semana presentaremos nuestro proyecto de lectura en voz alta Textos para comer por el oído en el marco del I Congreso Internacional sobre Educación y Socialización del Patrimonio en el Medio Rural (18, 19, 20 y 21 de septiembre de 2013, Malpartida de Cáceres).

La nuestra es una iniciativa que invita a explorar los textos por el oído, un proyecto alrededor de la escucha, sobre el patrimonio intangible de las palabras y la materia sonora de la que están hechas.

Con motivo de nuestra participación en dicho congreso, pedí a Isabela Méndez, la actriz y escritora junto a quien hemos desarrollado las diferentes propuestas que configuran el proyecto, que escribiese una breve reflexión acerca de la escucha, de lo que para una actriz y escritora es el sonido de las palabras y del lenguaje. Ella ha ido un poquito más allá y nos confiesa en este texto como escucha el tiempo y el mundo, como siente su latido y lo descifra y recibe a través del oído. Isabela nos regala un billete, una invitación a darle cuerda al mundo.


Las texturas del tiempo
Ilustración de Juan Luis López Anaya
Técnica: Acuarela con tinta china 

TICTAC, TICTAC, TICTAC… por Isabela Méndez

Tictac, tictac, tictac, solíamos escuchar el paso del tiempo, el reloj parecía exprimir su propia esfera, sacar de ella segundos, agruparlos en minutos, almacenarlos en horas… El transcurrir de los días sonaba. Para mantener el reloj funcionando, debíamos darle cuerda. Era un momento mágico, en el que tras girar las minúsculas llaves, insuflábamos vida a aquel planeta de muñeca, o de pared.

Hoy ya casi no se ven relojes de ese tipo, ahora el tiempo parpadea en pantallas, sin percusión, sin campanas, sin cucos. Un tiempo mudo.

Yo me confieso enamorada del sonido y, por ende, del silencio, del entramado que generan para darnos pistas sobre el mundo. Quizás ese amor lo siento en parte porque soy actriz y sé la responsabilidad que recoge una palabra, el peso de un silencio, de las intenciones que cabalgan sobre las entonaciones a la hora de hablar, o de callar. Pero estoy segura de que hay otro aspecto que me ha convertido en devota del lenguaje hablado, y es el hecho de que nací con problemas severos de visión, razón por la cual, buena parte de la información que descifro a diario, la recibo por el oído.

La escucha es una herramienta básica de observación para una actriz, pues es del mundo real del que absorbo modismos, matices, acentos, atmósferas, que luego nutren a mis personajes y brindan un amplio abanico de opciones a mis narraciones de cuentos.

Disfruto como una niña de las conversaciones de la gente, del que canturrea por la calle, de las vendedoras, de los carniceros a la hora de hablar de sus productos, todo sirve para aprender y aprehender. Pero mientras yo me dedico a escuchar, la inmensa mayoría de la gente se dedica a ver. No solo la vida cotidiana sino también el recreo parecen entrar casi exclusivamente por los ojos. Hoy en día la multiplicidad de efectos visuales que ofrecen la televisión, el cine, los videojuegos y los videoclips de los cantantes,  dejan muy poco margen a la escucha. Hay tal saturación de estímulos para la vista que se está desaprendiendo a sentir y entender, a imaginar a partir del oído. Antes había espacio para los cuentos alrededor del fuego, para la radio, ahora es casi una obligación que te distraigan visualmente.

Sigo nadando contra corriente y tengo la alegría de ir acompañada, vamos en cardúmenes, y es que algunos continuamos apostando por la escucha. Por eso os animo a probar, a leer en voz alta, a sentir los sonidos de la calle, del bosque, de la plaza, del parque. Os invito a imaginar usando el oído, a crear vuestros propios lienzos y escenas,  partiendo de la variedad de sonidos que os arroja el mundo.

Volved al tictac, asomaos con el cuco para celebrar cantando que ha pasado una hora, trepad con las orejas a un campanario y haced una fiesta cuando repique.

¡Que suene el mundo! ¡Dadle cuerda!

NOTA:

El dibujo que acompaña esta reflexión pertenece al cuento-twitt de Isabela Méndez Las texturas del tiempo y es obra del ilustrador Juan Luis López Anaya, colaborador de este blog.


La musa arrugada

Con este cuento sonoro de Isabela Méndez presentamos la propuesta de lectura en voz alta «EL LATIDO DE LO ESCRITO» dentro del proyecto «Textos para comer por el oído»,en desarrollo en este blog.

Título del cuento: «La musa arrugada» © ®

Título del dibujo: «Entre arrugas» (Técnica mixta) © ®

Texto, dibujo y voz: Isabela Méndez

Grabación y diseño sonoro: Rolando Alonso

Música:
The Carol Of The Bells (George Winston)
Chopin Prelude Op. 28 No. 24 in D Minor (Ashkenazy plays)
Opening (Philip Glas)
Christina Dies (Piano Yanni)
Antarctica Echoes (Vangelis)
Allegro non molto (Vivaldi)

Este no es un producto comercial.

Forma parte de la propuesta de lectura en voz alta «EL LATIDO DE LO ESCRITO», dentro del Proyecto «TEXTOS PARA COMER POR EL OÍDO» en desarrollo en este blog.
Todos los derechos reservados © ®

 

El cuento:

LA MUSA ARRUGADA

Autora y voz: Isabela Méndez

Era tarde, el silencio aturdía.

Luego de increpar a su musa mirando al vacío, dijo en un tono contenido y repleto de rencor:

–¡Yo solo quería pintarte! Eres una musa vieja y desvencijada, ya no me sirves.

Acto seguido arrugó con todas sus fuerzas el boceto que estaba haciendo y lo echó en el cubo de la basura.

–Yo tengo los pinceles, el agua, el carboncillo, la tinta, los papeles, el lienzo… ¡Qué te habrás creído! Si mi noche es larga, más larga será la tuya, musa egoísta que me dejas en sombras.

Transcurridas unas horas, en medio del sueño la mujer escuchó ruidos. Estuvo aterida entre las sábanas, el miedo no le permitía levantarse. Tras esperar elásticos minutos en la oscuridad, de nuevo se quedó dormida.

Al despuntar el alba se levantó cautelosa, empuñó unas tijeras a modo de espada y fue caminando hasta el taller. Cuando llegó, observó que el papel en el que había querido plasmar a su musa, a la fuerza, no solo estaba extendido en el suelo, sino que además se había llenado de colores.

La mujer se acercó con lágrimas en los ojos. La figura del boceto estaba llena de flores y frutos, despedía un aroma penetrante y un cántico que sonaba como una cascada.

–¡Perdóname! por favor, perdóname –dijo la mujer arrepentida.

–Yo era tu musa, no tu esclava. Florezco cuando se trabaja con tesón y cariño, cuando hay inspiración real o sencillamente cuando se me deja tranquila. Me marcho a otro jardín de ideas, en el que sea libre.

La musa se separó del papel y se fue caminando con sus muchas raíces.

La mujer agarró la hoja, ahora blanca, y lloró sobre las huellas que habían dejado las arrugas. El desánimo pobló los rincones de su casa.
Transcurrieron días llenos de largos silencios, solo rotos por sus lamentos.

Una tarde mientras cocinaba, el aroma de la albahaca mezclada con la pimienta y el aceite de oliva, le hizo recordar las tardes en que la abuela preparaba el aliño de su plato favorito al compás de unas estrofas, que al principio tímidamente y luego con más énfasis, la mujer se puso a cantar:

Los abrazos de mi hombre

huelen a pimiento

y a brotes de albahaca fresca

su boca y su aliento.

Y cuando mi hombre me besa

tiene un olorcillo

a romero con anís

y hojas de tomillo.

Las caricias de mi hombre

huelen a jazmín

al tocar todo mi cuerpo

de principio a fin.

Y al rozarme con los labios

sobre la cintura

sale un aroma a frutilla

hecha en confitura.

Al ritmo de la melodía, la mujer se puso a bailar y una ola de alegría le invadió. Sintió deseos de plasmar la cara de la abuela en un lienzo, así que dejó la comida cociéndose a fuego lento y con máximo respeto buscó los pinceles y los pigmentos.

Reconoció sus utensilios uno a uno, y con las cerdas de un pincel seco recorrió el lienzo, como haciéndole cosquillas. Dejó que la mano transitara sinuosa sobre la superficie, que el tiempo se amalgamara con el espacio, que su mente paseara equina, dejando las imágenes libres, como crines que mueve el aire. Luego mojó el pincel en pigmento y emprendió el camino conocido y siempre imprevisto de crear.

Al rato de estar pintando, escuchó un ligero sonido y pudo ver que en un hoyito de su paleta, una musa, nacía tímidamente.


Palabra y silencio

Cuando este trapecio alzó el vuelo, hace algo más de un año, una idea venía una y otra a vez a mi mente: «¿Cómo podría articular una propuesta sobre lectura en voz alta y escucha que integrase pincelada, sonido y texto

Comencé a desarrollar la idea junto a Isabela y poco a poco fue tomando forma de proyecto. Hoy os lo presentamos. Lo hemos llamado «Porque en un twitt también cabe todo el arte». Con él buscamos estimular la escucha y la creatividad.

El primer twitt ilustrado y sonoro que os presentamos habla justamente de eso, de la palabra y el silencio.

La grabación, vídeo y diseño sonoro llevan la firma de Rolando Alonso.

Texto, pincelada y voz de Isabela Méndez.


La aventura de leer: la capacidad de inquirir y de desvelar enigmas

Hoy sube al trapecio el pensamiento creativo de Andrés Calero, un maestro y psicólogo que apuesta firmemente por mejorar la comprensión lectora en la escuela.

Autor de varios libros sobre este ámbito del aprendizaje, Andrés Calero ha formulado aportaciones teórico-prácticas sobre la enseñanza-aprendizaje de estrategias de comprensión lectora desde la perspectiva metacognitiva, con alumnado de Educación Primaria y Secundaria Obligatoria.

Os invitamos a leer este artículo sobre la aventura de leer que ha desarrollado como si de una doble pirueta se tratase. ¡Esperamos vuestros comentarios!

LA AVENTURA DE LEER:

LA CAPACIDAD DE INQUIRIR Y DE DESVELAR ENIGMAS

Por ANDRÉS CALERO

“Si la vida es un sueño,
como dijo algún navegante atribulado,
prefiero el trapecio
para verlas venir en movimiento”

Manolo García 
(Compositor y cantante)

Cuando Tana me invitó a subirme a la barra de su “trapecio de tinta”, para hacer un recorrido reflexivo sobre el significado del hecho de leer y de acercarse al lenguaje escrito, construí una inmediata asociación de ideas entre tres personajes: dos ficticios, personificados uno en el de la letra de una de las canciones de Manolo García, y en el de la narración de Kafka Un artista del trapecio , y otro real, que se encarna en algunos de los alumnos de Educación Primaria y Secundaria de nuestras escuelas. En los tres casos, existe un nexo de unión representado por la distancia y la falta de acomodación intelectual al vacío y la realidad vital que se les ofrece a los dos primeros, y a la experiencia cognitiva y de aprendizaje de los últimos. En consecuencia, estos personajes deciden vivir sobre “su” trapecio, para “mover” su imaginación y su natural capacidad de inquirir sobre el mundo que les rodea, y así poder comprenderlo.

Leer tiene que ver con la capacidad para autocuestionarse sobre lo que se lee, con  indagar, con seguir pistas, con descubrir. Y en ese camino, como en la mayoría de viajes, importa más el camino mismo y lo que vamos encontrando, que el hecho mismo de llegar al destino. Consideradas como habilidades de pensamiento de alto nivel, cuando estas destrezas se desarrollan tempranamente en la escuela o en el hogar, se asientan las bases intelectuales de la creación de lectores con pensamiento divergente, que aprenderán a plantearse a sí mismos preguntas durante el proceso que siguen para construir significado del texto que leen, utilizando para ello herramientas intelectuales (estrategias cognitivas y metacognitivas), que les ayuden a planificar y controlar diversas hipótesis previas y variadas sobre la lectura, ideas originales u opciones distintas de inferencias, o alternativas de supervisión y control sobre la comprensión del significado que el texto les va ofreciendo.

 

¿QUÉ HAS APRENDIDO HOY? ¿HICISTE HOY UNA BUENA PREGUNTA?

La idea de que la cultura de aprendizaje que se establece en las aulas influye en el desarrollo cognitivo es crucial para entender dónde estamos, porque los sistemas educativos moldean no sólo el conocimiento, sino la forma de pensar de nuestros hijos. En el caso de la capacidad para inquirir sobre lo que leen, aunque muchos de ellos han llegado a ser auténticos expertos en memorizar y saber responder a las preguntas que los profesores les hacen, han llegado a olvidar las más importantes de todas: las suyas propias, aquellas cuyas respuestas les adentran en un tipo de conocimiento más profundo y más activo en la relación con el texto.

Las dos preguntas que dan título a este epígrafe, representan dos concepciones del aprendizaje radicalmente distintas, sobre las que la escuela actual sigue debatiendo.

Aplicadas a una tarea lectora, cuando tienen que responder a esas dos preguntas, se espera de los niños que pongan en juego distintos procesos de conocimiento. La primera de ellas «¿Qué has aprendido hoy?”, es una pregunta recurrente que sufren muchos alumnos cuando por la tarde llegan del colegio. Quien hace esta pregunta espera del niño un tipo de pensamiento convergente, y haber contestado correctamente a todas las preguntas que el profesor les ha hecho oportunamente. La segunda pregunta «¿Hiciste hoy una buena pregunta?» no es usual, básicamente porque a los niños no se les enseña a preguntar, mutilándoles así su tendencia natural que desarrollan desde la infancia para inquirir sobre las cosas y los actos de conocimiento, llegando  a descubrir que las preguntas sólo las hacen los profesores, que las suyas no son importantes. Sin embargo, el adulto  que plantea esa pregunta, supone en el estudiante un estilo de pensamiento estratégico y divergente, con una implicación deliberada y activa en la comprensión del texto que ha leído, y en la construcción de conocimiento.

En la creación de lectores que sean capaces de hacer todos los días una buena pregunta está el futuro de muchos alumnos,  porque leer es un proceso de construcción personal de significado y diálogo con el texto, en el que esa capacidad de inquirir juega un papel muy importante, como herramienta de conocimiento y de supervivencia en una sociedad de la información como la nuestra.

Herramientas de la mente

 

EL LENGUAJE ESCRITO Y LA CAPACIDAD PARA AUTOCUESTIONARSE SOBRE LO QUE SE LEE

El lenguaje escrito es/debe ser un instrumento cultural al servicio del desarrollo humano, que habilite al lector a deambular por el texto haciendo más explícito su pensamiento, imaginando,  planteándose preguntas, aprendiendo, y regulando el conocimiento que obtiene  a través del uso de las herramientas de la mente. Cuando esto no ocurre, nos encontramos con generaciones de estudiantes desinteresados por lo que leen, cansados de responder a las famosas “fichas”  -cuya funcionalidad es más ocupacional que de aprendizaje-  con baterías de preguntas que los profesores, o los propios textos les plantean.

Una herramienta de la mente, en términos del enfoque vygotskiano del aprendizaje, es algo que nos ayuda a resolver problemas, un instrumento que facilita el problema de la comprensión de un texto, y que voluntariamente sitúa al lector en un contexto activo de aprendizaje. En el caso de la lectura, esas herramientas son las estrategias cognitivas y metacognitivas que los lectores competentes suelen utilizar para,  por ejemplo,  predecir lo que van a leer, visualizar o imaginar lo que están leyendo, o autocuestionarse sobre lo que leen. Se trata de destrezas que no se tienen si no se enseñan en las escuelas desde los primeros cursos, y que no hacen sino ampliar nuestras habilidades naturales para penetrar en el texto, y para percibir y sentir la información y el conocimiento que en el mismo se nos  describe. Ello exige maestros formados en la idea de que el lenguaje escrito es un instrumento  cultural de comunicación que posibilita la toma de conciencia de uno mismo en la tarea lectora. 

Cuando, por ejemplo, a los lectores iniciales se les plantea la lectura de una narración, y el profesor no les descubre explícitamente la existencia de estos procesos de pensamiento de alto nivel, no saben qué hacer para comprender lo que leen, no dirigen su mente hacia un propósito de lectura, y se limitan a comenzar a leer sin demora, perdiéndose en las palabras del texto sin aporte alguno de capacidad para descubrir el conocimiento, y abocándose en el futuro  a “subirse a un trapecio” que les posibilite poner en movimiento  su imaginación, el deambular, el balanceo y la interacción creativa con el texto, en una aventura plena de comunicación consigo mismos y con la construcción personal de significado.  

¡Construyamos esos trapecios en las aulas!

 

Podéis seguir al profesor Andrés Calero en su blog:

www.comprension-lectora.org 


La aventura de entender a Clarice Lispector. Conversación con la investigadora Carolina Hernández Terrazas, autora de “La náusea literaria”

«La palabra tiene su terrible limite. Más allá de ese límite está el caos orgánico. Después del final de la palabra empieza el gran alarido eterno.» Clarice Lispector

«“Darle la mano a alguien fue lo que siempre esperé de la alegría” –está escrito sobre su lápida– […] una alegría que fue fundamental para ella a lo largo de toda su vida […] Una tarea que vivió y cumplió Clarice Lispector desde su escritura, desde su percepción de la realidad y de su creación de mundos propios para poder sobrepasar su existencia, una existencia que fue tocada por la náusea, que pudo superar a través de su literatura creando una náusea literaria.» Carolina Hernández Terrazas

clarice lispector

LA AVENTURA DE ENTENDER A CLARICE LISPECTOR

Conversación con la Dra. Carolina Hernández Terrazas, autora de La náusea literaria y doctora en Teoría de la literatura y literatura comparada por la Universidad de Barcelona

 

Carolina, tienes apenas 35 años y este es tu primer libro, un ensayo. Es justamente esta combinación de hechos lo que más me ha sorprendido y me ha alegrado, saber que hoy día hay editoriales que asumen la iniciativa de publicar ensayos rigurosos y además de autores jóvenes y noveles, como es tu caso.

Seguro que no hay muchas personas a las que el nombre de Clarice Lispector les diga algo. Yo misma la he descubierto gracias a ti. ¿Quién fue Clarice Lispector? ¿Por qué este ensayo sobre Clarice Lispector? ¿O sería mejor decir biografía literaria?

Clarice Lispector era Clarice-mujer, Clarice-madre, Clarice-periodista, Clarice-escritora, observadora del mundo; su mente no estaba quieta ni un segundo, cada momento aprehendiendo el mundo, viviendo el instante y luego escribiéndolo buscando la palabra exacta para describirlo.

Originaria de Ucrania, pero que nace en el viaje rumbo a Brasil, cuando su familia huía de los progromos. En 1943 se casa con el diplomático Maury Gurgel Valente y ese año publica su primera obra Cerca del corazón salvaje (Perto do coraçao selvagem). A partir de su casamiento comienza su vida de mudanzas por el mundo, al mismo tiempo de su producción literaria. De la misma manera comienza a colaborar en varias revistas firmando con pseudónimos. Después de su divorcio fija su residencia en Río de Janeiro junto con sus dos hijos: Pedro y Paulo y continúa con colaboraciones periodísticas en varios medios: Diário da Noite, revista Machete, etc. Y sigue escribiendo hasta que muere víctima de un cáncer el 9 de diciembre de 1977.

Clarice Lispector seduce. Como dice Elena Losada, cuando lees las primeras dos páginas, o bien, lo dejas porque no te gusta nada; o te atrapa, y no puedes parar de leer aunque tengas que leer dos o tres veces una misma página. A mí me ocurrió lo segundo, y por ello decidí emprender la aventura de intentar entenderla y “aprehenderla” a través de un ensayo, que es el género por el que mejor se expresan tus ideas, les das causas y consecuencias.

Dice la Doctora Elena Losada Soler en Mujeres y Literatura [Àngels Carabí y Marta Segarra Eds.], PPU, Barcelona, 1994, pp. 123-136., que Clarice Lispector sostuvo una dura lucha con las palabras, que volvía una y otra vez sobre el lenguaje. Que su obra es una constante reflexión sobre los límites de la palabra. En palabras de Elena Losada: “Clarice Lispector no crea palabras nuevas, retuerce las ya existentes hasta el límite de sus posibilidades: «Hay muchas cosas por decir que no sé cómo decir. Faltan las palabras. Pero me niego a inventar otras nuevas: las que existen deben decir lo que se consigue decir y lo que está prohibido.»

Háblame del lenguaje, Carolina, de las palabras, de la batalla de esta escritora con los límites del lenguaje, de su proceso creativo. Según ella: «No, no es fácil escribir. Es duro como partir rocas. Pero saltan chispas y astillas como aceros pulidos». ¿Qué había en esa necesidad de expresión y en la tentación del silencio que sostiene Elena Losada que encierra su obra?  

Se mueve en ambas dualidades, pero es al mismo tiempo su no querer comunicarse con el mundo real. A los personajes de Lispector les cuesta comunicarse con sus realidades y su mundo, ellos intentan explorar otra forma de conocerlo a través de su silencio, que es una forma de crear un mundo propio con sus códigos de comunicación. Ella misma define al silencio como un espacio de acontecimiento y agrego que es un elemento detonante de la náusea literaria, que desemboca en la necesidad de expresión, del proceso creativo.

Muchos críticos han hablado de Lispector como una “autora de silencios”: autora de “libros como gritos que gritan por lo que callamos y en nuestro silencio somos cómplices”, como menciono en mi libro. Es un silencio que tiene dos consecuencias, a nivel corpóreo y a nivel existencial. El primero tiene una relación con el personaje y el otro con el mundo, el momento en que entra en contacto con la otredad y su imposibilidad de comunicación.

La primera parte de La manzana en la oscuridad es la que mejor ejemplifica este estado. Trata del silencio como herramienta para la construcción de lo humano. Un hombre, Martín, huye de la ciudad tras cometer un crimen. Se refugia en un hotel que parece la línea de separación de los mundos, cruza esa línea y se encuentra huyendo en plena noche. Apenas sin conciencia de sí, desciende a un valle, descubre una hacienda y se queda en ella de manera pasiva. Se queda y se calla, parece ajeno a todo, mira: “Su gran silencio no era apatía. Era una profunda somnolencia en guardia, y una meditación casi metafísica sobre el propio cuerpo […]”.

Decía Clarice Lispector: «Escribo muy simple y muy desnudo. Por eso hiere”. Tal vez de ahí el título: La naúsea literaria, un título que sacude al lector y que le provoca, al menos esa ha sido mi sensación. De repente el título me ha hecho pensar en la novela filosófica de Sartre La naúsea. Quizá no sea casualidad esa asociación. ¿Qué podemos encontrar en La naúsea literaria?

El título viene motivado justo por la novela de Sartre y de hecho es un estudio comparado entre el existencialismo sartriano y el mundo clariceano. En la náusea literaria se puede encontrar el éxtasis melancólico necesario para poder salir de eso que se llama aburrimiento al que los seres humanos se enfrentan una y otra vez.

El éxtasis melancólico está relacionado con la epifanía en los personajes de Clarice Lispector. Como un proceso purificador. Sus personajes viven en plenitud la enfermedad melancólica: juegan a diseñar escenografías, dan rienda suelta a las paranoias de su imaginación literaria. En ese instante llega del exterior algo, un detonante que los desequilibra. Estalla un deseo poético de volver al orden y cuando lo consiguen (si lo logran) viene un placer tal que logran integrar su experiencia y se exaltan, se euforizan y esta es la epifanía, el éxtasis melancólico.

¿Qué ha supuesto para ti como investigadora y escritora bucear en su figura y obra?

Desde hace quince años tengo contacto con el proceso creativo, era periodista en México y, además de cubrir eventos sociales, culturales y deportivos, lo combinaba con la escritura de cuentos y de monólogos de teatro. Me sorprendí mucho al encontrar una literatura como la de Lispector y me dio mucha curiosidad el cómo de su escritura, además de compartir el aburrimiento que tenían sus personajes con mi experiencia personal. Durante la investigación aparté mi escritura creativa, pues el lenguaje académico te lleva a un mundo en el que no se permite la creatividad literaria. Sin embargo, la acogida de este trabajo, el poder quitarle el tono académico, el permitirme introducir un epílogo como el que tiene el libro; fue un impulso para quitar como una especie de costra que tenía en mi cabeza y corazón, para poder volver así al proceso creativo. Ahora mi libro, mi obra seguirá su camino; y yo, me concentro de nuevo en mi poiesis. Es decir, durante todos estos años he tenido obstáculos, retos y satisfacciones en dos ámbitos: tanto vivencial, como de conocimiento.

¿Has empezado a coquetear con alguna idea para tu próximo libro?

Sí, tengo varias ideas rondando por la cabeza. Al mismo tiempo que tengo dos ensayos sobre la mesa, en torno a la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz y sobre literatura juvenil y de adultas mujeres, también tengo la cosquilla de seguir creando teatro, en especial monólogos. Tengo uno que representé hace tiempo: Poiesis, que es de una chica que está embarazada psicológicamente y a partir de este detonante se cuestiona toda su existencia. Y otros más que están en vías de publicación.

¿Algo más que desees añadir?

Invitar a los que no conocen a Clarice Lispector a probarla un poco. Intentar leer dos páginas en un cuento, o de una de sus novelas; y si les gusta, que continúen la aventura, porque como digo en mi libro, leer a Lispector te invita a leer y vivir de otra manera. El mundo es el mismo que se presenta ante los ojos de cualquiera. Lispector nos induce a tomar esos instantes, y que se revelen ante nosotros. Su lectura nos incita a ser cómplices de la búsqueda de otro mundo, que todos podemos crear.

Carolina Hernández Terrazas
En fotografía promocional de Ismael Llopis ©

La náusea literaria, el ensayo de la Dra. Carolina Hernández Terrazas ha sido editado por Fórcola y cuenta con un prólogo de la Dra. Elena Losada Soler. Desde el trapecio de tinta celebramos e impulsamos esta publicación sobre Clarice Lispector y a su autora, que os animamos a descubrir.


Malabares de poesía y reflexión (10): En las junglas de cemento crecen flores humanas

La aventura de descubrir lo que nos rodea, de ir en busca del otro, pero también la aventura de descubrir el lenguaje y la comunicación, así es la escritura de Isabela Méndez: siempre buceando en las imágenes que evocan las palabras, el sentido que encierran, para llegar al otro.

Los textos de Isabela Méndez son una invitación a la aventura, especialmente sus twitts ilustrados. Textos hiperbreves, nacidos en Twitter, y que por su brevedad y minúsculo tamaño actúan como reclamo para iniciar la aventura de descubrir el relato que encierran.  Aventura urbana, el poema de Isabela que presentamos hoy, nació justamente así, de un twitt ilustrado: Flores humanas.

El comentario que el filósofo Amador Martos dedica hoy para la reflexión es también una invitación a emprender una aventura paralela: la aventura más aventura de todas, la de descubrir al otro y constatar que no estamos solos.

¡Feliz aventura!

TWIIT ILUSTRADO Y POEMA, por Isabela Méndez

“AVENTURA URBANA”

Flores-humanas

Twitt ilustrado: Flores humanas
Poema: Aventura urbana
Autora del twitt, poema y dibujo: Isabela Méndez ©
Título del dibujo: Flores humanas (técnica mixta)

LA REFLEXIÓN, por Amador Martos

“SOCIEDAD LÍQUIDA”

Vivimos en sociedades industriales y tecnológicas que nos ofrecen muchas comodidades, tantas que se puede trabajar, comprar y contratar cualquier servicio gracias a Internet. El sistema de producción está pensado para llevar una vida rápida, de inmediatez, de avidez por saciar los sentidos. Esa vorágine de consumismo y de un estilo de vida individualista y solitario ha erosionado paulatinamente las relaciones sociales y familiares.  Un modus vivendi que ha sido descrito por el sociólogo Zigmunt Bauman como “sociedad líquida”.

La tesis de Bauman es que vivimos en una “sociedad liquida” sin compromiso duradero entre sus miembros y, por tanto, con un modelo de amor “confluente”, que dura hasta que se acaba el interés de una de las dos partes. A la pregunta de “¿Por qué los hombres de hoy parecen incapaces de amar para siempre?”, Bauman responde: “Porque vivimos en una sociedad que se ha modelado en torno al usar y tirar, al deseo de consumir, a la ausencia de responsabilidades. El consumo como medida de nuestras acciones no favorece la lealtad y la dedicación hacia el otro. Al contrario, apoya una visión de la vida en la que se pasa de un deseo a otro, en la que se abandona lo viejo por la novedad. La cláusula “si no queda satisfecho le devolvemos su dinero”, se ha convertido en el paradigma de toda relación. Esto acaba, también, con el amor”. Entonces el otro deja de ser un fin en sí mismo, como quería Kant, y se convierte en un medio para sí mismo.

La vertiginosa rapidez de los cambios sociales ha debilitado los vínculos humanos. Los potentes lazos que antaño mantenían nuestros antepasados ahora se han convertido en provisionales y frágiles. Así, la felicidad se ha buscado en la inmediatez, en lo individual, en la competitividad, y ha desplazado la solidaridad social, los afectos y las relaciones comunitarias. Sin embargo, paradójicamente, el ser humano no está preparado para vivir en soledad, pues necesita el afecto y la compañía de sus semejantes. Ello se ha notado especialmente en la crisis económica que padecemos: la solidaridad ha aflorado mediante los movimientos sociales y el apoyo de las familias en momentos de grandes dificultades como los desahucios y el desempleo. La actual crisis económica evidencia un anacronismo: hay gentes sin casa y casas sin gentes. Algo no funciona bien en el ámbito económico y político cuando las ciudades expulsan a sus habitantes por medio de desahucios. Los ciudadanos tenemos el deber de recuperar nuestros pueblos y ciudades por y para las personas.

Más que nunca nos necesitamos los unos a los otros. Como certeramente dijera el erudito alemán Karl Wilhelm Von Humboldt: “En el fondo, son las relaciones con las personas lo que da sentido a la vida”.


El oficio de contar un cuento visto por JOAN BOHER

«Al final, los cuentacuentos, en nuestro trabajo en las bibliotecas, que es una parte muy importante de nuestra labor, somos un poco como “El flautista de Hamelín” que se lleva a los niños no hacia la montaña para robarlos a sus padres sino hacia las bibliotecas, para llevarlos a un lugar rico en imaginación Joan Boher

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Joan Boher
Fotografía cedida por Joan Boher

El Blog de TRIVIUM Gestió Cultural publica hoy la larga conversación que mantuve con Joan Boheruno de los narradores y especialistas en actividades de dinamización lectora más solicitados del panorama de la narración oral en Cataluña.

En esta extensa entrevista Joan Boher comparte su manera de entender la profesión y la narración oral, «un no parar nunca» en sus propias palabras.

Os dejo los enlaces a la entrevista.

En castellano: http://triviumgc.com/es/content/entrevistas-narradores-orales-hoy-hablamos-con-joan-boher

En catalán: http://triviumgc.com/ca/content/entrevistes-narradors-orals-avui-parlem-amb-en-joan-boher

Desde el trapecio, mi agradecimiento por su tiempo a Joan y a Trivium por la oportunidad.

¡Que la disfrutéis!


Hoy, hace un año, un trapecio de tinta alzó el vuelo

«Como no sabían que era imposible, lo hicieron»

Anónimo.

¡Cómo pasa el tiempo!

Hoy cumplimos un año volando, saltando, haciendo piruetas y malabares en la barra de un trapecio, ¡¡¡un trapecio de tinta!!! ¡Más difícil imposible!

Desde esta ventana desde la que me asomo al mundo, GRACIAS a todos los colaboradores y seguidores de este espacio, por acompañarme y responder siempre a mis lanzamientos de guantes, a mis desafíos y retos. ¡¡¡GRACIAS por volar conmigo en la red!!!

Celebrémoslo juntos, vamos, ¡dadle al play!

 

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Equilibrios de arte poética con Leo Lobos (3): El descubrimiento de los libros

Mañana 23 de abril se celebra el Día Mundial del Libro. Una fiesta especialmente significativa para los amantes de la lectura y los autores. Un día, una cita especial para ambos

Siempre he sentido curiosidad por saber cómo descubren los escritores el lenguaje, qué significa para ellos la lectura, cuáles son sus libros de cabecera… Por eso, una jornada como la que se celebra mañana era la ocasión perfecta para hacerle llegar estas preguntas a un poeta, en este caso al chileno Leo Lobos (colaborador de este blog).

Leo, ¿qué fue lo que descubriste en las palabras, en la lectura?

LECTURAS Y EL ENCANTAMIENTO DEL UNIVERSO POÉTICO por Leo Lobos

 

Creo que al leer uno se descubre como alguien que pretende descubrir la vida que ilumina la palabra

Leo Lobos 

color santo

Arte: COLOR SANTO
Autor: Leo Lobos (2010)
Técnica: Dibujo, tinta china y pastel sobre papel

He sido un lector incansable desde mi infancia. El libro, los libros de ciencia ficción, aventura, biografías, historia, arte, ciencia, novelas y poesía son fundamentales en la formación del escritor cachorro. En el Liceo leí tres libros claves para entender el mundo de ayer y hoy, que recomiendo leer a todos sin duda alguna: Un Mundo Feliz de Aldous Huxley, Fahrenheit 451 de Ray Brandbury y 1984 de George Orwell.

Mi encuentro con “escritores vivos” se produjo en la Universidad, a la que ingresé cuando tenía 17 años a comienzos de 1980. He tenido entre mis compañeros de carrera y entrañables amigos, hasta el día de hoy, a los poetas Mario García y Sergio Ojeda. Con ellos fuimos activos participes de los encuentros culturales realizados en la Universidad de La Serena en aquellos años, con los poetas Aristóteles España y Raúl Zurita; y encuentros académicos e informales con poetas como Braulio Arenas, Eduardo Llanos y Arturo Volantines. Desde muy niño he sido un lector perseverante, y desde la lectura a la escritura todo ha ido de manera natural, como del dibujo a la pintura, como de la palabra hablada a la escrita, desde el castellano a un idioma extranjero y desde ahí nuevamente a mi propia lengua.

Entre mis autores podría mencionar a los poetas chilenos Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Gonzalo Rojas, Enrique Lihn, Nicanor Parra, Jorge Teillier, Eduardo Anguita y poetas cercanos a quienes leo y con quienes dialogo como por ejemplo José María Memet, Francisco Véjar y Milagro Haack. Entre los autores extranjeros que me han influido podría mencionar al poeta venezolano Rafael Cadenas, al mexicano Octavio Paz, al poeta francés René Char, a los brasileños Ferreira Gullar, Ledo Ivo, Roberto Piva, Tanussi Cardoso, Hilda Hilst y Décio Pignatari. La música y la pintura de creadores a quienes siento muy cercanos y que me han influido poderosamente como: Joan Miró, Roberto Matta, Miquel Barceló y Antoni Tápies. A los músicos Bach, Mozart, The Beatles, Tom Jobim y João Gilberto y su maravillosa música que me acompaña.

Creo que al leer uno se descubre como  alguien que pretende descubrir la vida que ilumina la palabra. El poeta Vinicius de Moraes decía que no debemos hacer “ninguna concesión a la poesía no vivida”. Pues “la poesía es subversión del cuerpo”, nos dice el mexicano Octavio Paz. Goethe decía: “los poemas que nacen de la nada no me interesan”. “Entonces un buen poema para mí es aquel que logra iluminar la vida vía verbo”, dice el poeta brasileño Roberto Piva.

UN RECUERDO PARA DOS POETAS, DE OTRO POETA

JORGE TEILLIER

Jorge Teillier y Leo Lobos

Leo Lobos con el poeta chileno Jorge Teillier (a la izquierda de la foto)
(La última fotografía tomada al poeta antes de morir, en el año 1996).
Fotografía cedida por Leo Lobos

La poesía de Jorge Teillier (Lautaro, Chile 1935 – Viña del Mar, Chile 1996) descansa en principio en la tradición de la representación lárica (poesía del lar, del origen, de la frontera), aunque su obra trasciende el rótulo del arraigo lárico cuyos antecedentes se encuentran en Chile en Efraín Barquero y Rolando Cárdenas. Sus poemas arrancan del recuerdo ingenuo y la nostalgia con una cierta esperanza de asir el paraíso perdido, el cual paulatinamente se desintegra y se convierte en pura imagen soñada. El poeta se inició a los 12 años en la escritura, bebiendo las aguas de los libros de aventuras, Panait Istrati, Knut Hamsun, Julio Veme y los cuentos de hadas. Posteriormente se alimenta de los poetas del modernismo hispanoamericano, de Vicente Huidobro y de la tradición universal de Jorge Manrique, Rainer María Rilke y Francois Villon. Se le vincula también con Höderlin y Trakl. Para él, lo importante en la poesía no es lo estético, sino la creación del mito y de un espacio o tiempo que trasciendan lo cotidiano, utilizando lo cotidiano. El poeta no debe significar sino ser. Postula un tiempo de arraigo frente a la generación de los años 50, que postulaba el éxodo hacia las ciudades.

 

NICANOR PARRA SANDOVAL

Leo Lobos - Nicanor Parra - Jaime Celedón (1)

De izquierda a derecha:
Leo Lobos, el antipoeta Nicanor Parra y el actor Jaime Celedón.
Fotografía cedida por Leo Lobos

Algunos aspectos de la poesía del chileno Nicanor Parra Sandoval (n. 1914 en San Fabián de Alico, cerca de Chillán, Chile) no son ajenos al medio cultural de su infancia y adolescencia. Fuera de cortos períodos vividos en Santiago, Lautaro y Ancud, los años fundamentales tienen como escenario los suburbios de la ciudad de Chillán y lugares próximos, zona, en el centro del país, de donde eran sus padres. El padre fue profesor primario y músico; la madre, de origen campesino, tenía también aficiones musicales y solía cantar canciones del folclore. Junto a numerosos hermanos, Violeta Parra entre ellos, constituían una familia de clase media provinciana, sometida a la incertidumbre de una crónica precariedad económica y de continuos cambios de residencia, causados por los traslados, cesantías (en la época de la dictadura del general Carlos Ibáñez) y la personalidad desaprensiva y errática del padre, un bohemio incurable. Para los hijos, la certeza era la madre: poder de convergencia, cohesión y estabilidad desde el punto de vista del orden de las relaciones humanas. Si bien eran receptivos a los mensajes de la cultura popular urbana, transmitidos por la radio, la victrola, los circos ambulantes, estaban regidos por patrones formativos de los que era portadora directa la madre, es decir, los de la cultura tradicional, solidaria de una conciencia no agredida todavía por los agentes de la alienación moderna, y abiertos a la vitalidad del lenguaje campesino, a su sabiduría, a sus variadas formas poéticas (letras de canciones, refranes, juegos infantiles).

Parra explotará, dentro del contexto de su poesía posterior, la vitalidad y las posibilidades expresivas del lenguaje de la infancia. Y a esa conciencia determinada por los valores y concepciones de la cultura tradicional, esencialmente integradora, habría que verla como un presupuesto biográfico de la intensidad angustiosa con que percibirá, cuando viaje por primera vez a Estados Unidos e Inglaterra, la condición fragmentaria, disolvente de todo sentimiento de unidad, de la vida y la cultura cotidianas en los espacios urbanos del mundo contemporáneo.

UN POEMA DE LEO LOBOS

«Sonidos cazadores»

«Lo contrario de escuchar es oír«.

René Char

Al artista chileno Jorge Cerezo.

Somos luciérnagas en la hendidura del día

el sonido del mar y sus olas danzantes

pasos, timbres, silbidos, voces, el grito y el estruendo

Somos linternas aquí

La Alameda es una tarde de aquellas

No dejes que el paisaje este triste

deja al paisaje florecer en tu mirada

respira en la transparencia del aire y llena tus pulmones

siente a tu corazón bombear esperanza a tus venas

piensa y deja a tus ideas brotar desordenadas

en armonía con el caos que nos circunda

sé la danza de las capitales

en la danza del mundo

sé el estelar de los astros

respira y canta

Lectura en voz alta: “Sonidos Cazadores” de Leo Lobos, por él mismo.


Creatividad resurrectiva: el renacimiento del género epistolar en la semana de la creatividad (7 de 7)

PIRUETA CREATIVA, por Irina Mishina y Tana Sanz

Tana Sanz:

Ja ja ja ja ¡Cómo somos! Siempre buscando la solución rápida y fácil… la pastillita. No es así como se alcanzan las metas. Yo defiendo el “inspirabajo”, el trabajo inspirado. Y asociado al trabajo va el sudor. El sudor para sacar adelante esas grandes ideas. Ya lo decía el inventor Thomas Alva Edison: “El genio es 1% inspiración y 99% transpiración”. Y algo debía saber de ello, pues consiguió patentar a lo largo de su vida nada más y nada menos que más de mil inventos.

Hay que estar dispuestos a trabajar y a sudar si queremos sacar adelante esa idea que tenemos y que se haga realidad, incluso a pasar noches en vela. Porque si no tenemos esa determinación la idea acabará olvidada o lo que es peor, muerta.

Sin embargo me parece que la suma de inspiración, trabajo, determinación y perseverancia no es suficiente para lograr el objetivo. Todos conocemos a personas con brillantes ideas, gente trabajadora, imaginativa y que persevera en el empeño, pero que “por lo que sea” no acaba nunca de alcanzar la meta. ¿Qué les pasa? ¿Qué es lo que falla?

Tal vez se pierden en el proceso de creación, como en un laberinto. Dando vueltas y más vueltas alrededor de la idea. Quizás lo que falla sea la gestión del proceso. Pero ¿cómo se gestiona un proceso de creación? ¿Cuáles son los pasos para avanzar y ejecutar esa idea? ¿Cómo hacemos para no entrar en el bucle, para no empezar a saltar de una idea a otra, para tal vez finalmente acabar volviendo a la idea inicial? 

pasos

Puede que nos falte un ingrediente más: la DISCIPLINA.

¿Y si unimos coraje, inspiración, trabajo y disciplina?…

¡Pongamos un poco de “corinstraplina”en nuestras vidas!

¿Por dónde empezamos?…

 

Posdata:

La Semana de Creatividad se ha acabado. Pero nuestra creatividad no. ¡Que las buenas ideas te acompañen cada día el resto de tu vida!