Archivo de la categoría: Lectura en voz alta

LATIDO COLECTIVO Reflexiones sobre un club de lectura

El otro día twitteaba la escritora Isabela Méndez en la red:

«Yo quiero latir sobre el pliego, así mi pulso será compartido con el pulso de quien me lea» @mendezisabela

CORAZÓN PLIEGO
Técnica mixta sobre papel
Pincelada: Isabela Méndez

Y fue leerlo y acordarme del Club de Lectura de El Corte Inglés organizado por Trivium!

Yo nunca había asistido de modo tan asiduo a un club de lectura como este año. Una experiencia que desde aquí recomiendo a quienes quieran ampliar horizontes, compartir impresiones y sumar emociones.

En un club de lectura se comparte la historia que cuenta un libro, pero se pone en común mucho más. En un club de lectura nos trasladamos a una época (la del libro) y vemos la vida a través de unos personajes y les seguimos el hilo.  A veces, incluso, sucede que da pena llegar a la última página, a perderles la pista. Por eso, creo, puedo entender el éxito de las segundas partes que se publican de tantos títulos.

En este Club he descubierto que no es cierto eso de que los hombres leen menos, no al menos los de este club. He asistido a la pasión con que se desmenuza un argumento, al disgusto por un final abierto, inconcluso, que no era el que esperábamos. También he podido tocar las palabras, rozarlas, y es que hay libros que nos devuelven a lo orgánico, a la plasticidad del lenguaje. He asistido a un baile de adjetivos, a descripciones de paisajes en los que incluso se oía silbar el aire. Todo eso, y más, he descubierto en el club. Pero sobre todo me he dado cuenta de que en el club vamos hilando entre todos y que cualquier puntada es bienvenida, que el club de lectura es un latir colectivo, el de un grupo de personas que siguen el latido de lo escrito.

De izquierda a derecha:
Jordi Llavina (director del Club de Lectura de Trivium)
y el escritor David Monteagudo

Jordi Llavina (director del Club de Lectura de Trivium)
en pleno debate con uno de los participantes

Desde aquí, mis felicitaciones a todos los asistentes por su ilusión y su participación. Y un saludo a Montserrat Tolosa, directora de Trivium Gestió Cultural, i a Jordi Llavina, el director de orquesta del Club de Lectura de El Corte Inglés.

Felicidades Trivium y a por otro más!

Montserrat, desde aquí te lanzo una idea: ¿Para cuándo un Club de Lectura Trivium Digital?

Fotografías cedidas por Trivium Gestió Cultural


Babel de música y palabras

Al iniciar este blog me planteé un reto: reflejar la relación que existe entre las palabras y la música, el sonido que encierran.

Me doy cuenta de que cuando redacto y escribo releo en voz alta. ¿Acaso inconscientemente lo que busco al hacerlo es una melodía, una armonía quizás? El caso es que si las palabras escritas no me resuenan, no me provocan, sé que debo empezar de nuevo.

A fuerza de trabajar a golpe de diccionario he ido descubriendo el lenguaje, por eso sé que hay palabras vacías y otras que rebosan de significado, que algunas son pura melodía y ritmo, que nos salpican y sacuden, que nos estremecen y aquietan, y que otras, en cambio, apenas evocan y reviven en nosotros nada… aunque, ¿puede existir algo peor que la indiferencia?

Dicen que la música amansa a las fieras. A mi me gustaría demostrar aquí que las palabras ejercen el mismo efecto. Creo firmemente que cuando son dichas en voz alta, recitadas, susurradas o cantadas actúan como si fuesen algo muy parecido a un influjo.

Poetas, escritores, actores, músicos y cantantes, seguro, saben mucho de ello.

Daro, Isabela, desde aquí en este momento os lanzo un guante, ¿os atrevéis?:

¡Explicadme de qué está hecho vuestro arte!

Seguidme el hilo, ¿queréis?

Continuará…

Ojo de aguja
Técnica: tinta sobre papel
Twitt ilustrado
Palabra y pincelada de Isabela Méndez


Fotografiando la poesía

Hay algo intrigante y que subyuga y seduce en cualquier forma de arte.

Pero cuando diferentes lenguajes se fusionan para alimentarse el uno del otro, entonces lo que nace es algo parecido a la poesía en movimiento.

Irina Mishina consigue fotografiar la poesía.

En sus composiciones se acarician las palabras, se escuchan las texturas, se respiran los silencios y las sombras, y la música, igual que un velo, envuelve la materia.

On the verge of the dream

Poesía y fotografía: Irina Mishina

Música: Le pas du chat noir, de Anouar Brahem


Un huracán llamado Katrina

En 2009 volví a la Universidad. Pero, mientras cursaba un posgrado en servicios editoriales y asesoramiento lingüístico, pensé que no bastaba con eso, yo quería experimentar en directo los conocimientos que allí iba adquiriendo, todo lo que allí iba descubriendo, «qué mejor que poner en práctica todo eso y trabajar en un proyecto editorial real!» –pensaba yo.

Supe que para ello nada mejor que tomar el toro por los cuernos y rodearme de la energía, nervio y empuje de alguien a quien conocí trabajando y con quien aprendí la lección de que si quieres algo debes ir a por ello, no hay que esperar a estar preparado, porque nunca lo estarás suficientemente, el momento nunca es mañana, es ahora.

Su nombre es katrina Rodríguez, «qué gracia!, tiene nombre de huracán»-pensé cuando la conocí. Y luego descubrí que le va como anillo al dedo, es un vendaval y de los que azotan fuerte. Lo que demuestra una vez más la fuerza de las palabras, y la significación que pueden llegar a tener nuestros nombres.

El proyecto en el que nos embarcamos juntas llevaba por título: ¿Y si no fuera un cuento?, y tenía por objetivo convertir un cuento, del mismo nombre y que dormía el sueño del olvido en un cajón de un fondo editorial, en un audiolibro dramatizado.

El reto era importante: darle voz a la letra impresa, hacer una lectura dramatizada, construir un producto con poca repercusión en nuestro país (un audiolibro), recuperar la tradición oral y conseguir con ello facilitar la lectura a las personas con discapacidad visual. Ese fue mi planteamiento. Katrina quería despertar conciencias y sumó a la lectura dramatizada procesos de coaching.

Y lo hicimos! Vaya si lo hicimos! Centro Trinidad, la empresa al frente de la cual está Katrina, produjo el audiolibro en dos idiomas: en catalán y en castellano, y lo convirtió en un proyecto de impacto social, un proyecto voluntario para impulsar y promover valores positivos en la sociedad.

Como sucede a veces con muchos proyectos, el nuestro empezó a crecer y tomó vida propia. Katrina convirtió el audiolibro en un espectáculo que ella dirigió y presentó en el auditorio del CaixaForum en Barcelona el 8 de abril de 2011.

Fue un proyecto en el que participaron cuentacuentos, titiriteros, actores y locutores, además de artistas del performance y la danza. El show contó con audiodescripción y con dos intérpretes de lengua de signos que contribuyeron a que la representación fuese de una plasticidad muy especial. Una experiencia que no olvidaré y en la que tuve oportunidad de conocer a grandes profesionales de la voz y el mundo artístico y, lo más importante, sentir como todos y cada uno de ellos sumaron su talento al proyecto de un modo totalmente voluntario. 

Desde este trapecio, quiero enviar un saludo a todos los que pusieron su granito para que los cuentos, a veces, dejen de serlo y suenen desde lo lejos, en especial al músico y actor Ben Dusak, con quien trabajé mano a mano y al que no puedo dejar de mencionar, ya que a su lado aprendí mucho, pero sobre todo porque sin él la palabra escrita del cuento no habría conseguido alzar el vuelo.

Mi agradecimiento a Marga Cruz, gran fotógrafa y amiga, que sumó su cámara y su talento al proyecto para realizar un reportaje sensacional. Y, cómo no, a Joni, editor de MTM Editores, y a Esteve Serra, autor del relato, sin los cuales no hubiese sido posible iniciar la aventura.

Epílogo al cuento:

Ilustración de la cubierta: Pedro Lopes